Dicen que su creación fue bien polémica: para 2003 no era tan habitual la aceptación de un sitio que, con salas de exposición permanente, una gran cantidad de objetos museables y de valor artístico y arqueológico, se erigiera como centro cultural y no como un museo, que era lo usual.

Fue así, entre personas que no comprendían la idea y otras que defendían a capa y espada dicha concepción, que nació el Centro Cultural Francisco Prat Puig, lugar que abrió sus puertas el 1ro de agosto de 2003, como parte de la red de instituciones de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, cuando esta última entidad aún daba sus primeros pasos.

Desde entonces, y según Gisela Coronel, su misión ha sido “conservar, promover y divulgar el patrimonio cultural material y espiritual, con valores locales, nacionales e universales, relacionado con la vida y obra del Dr. Francisco Prat Puig. A su vez, también promovemos la importancia histórica y arquitectónica del inmueble, donde radicó el Colegio San Basilio Magno, que tiene en la ciudad una historia de 300 años”.

“Realizamos nuestra labor a través de una estrategia de trabajo participativa que vincula de forma didáctica, pedagógica y amena, las ciencias del arte, el coleccionismo y el trabajo sociocultural, para el bienestar espiritual de la comunidad y el mejoramiento de su calidad de vida”, agrega la especialista.

La institución posee dos niveles, y varias salas. Está una dedicada a la historia donde se cuenta la evolución histórica del inmueble desde su fundación en 1722 como Seminario San Basilio Magno, y las diversas funciones a que fue destinado, objetos, fotos, sucesos y personalidades vinculados al devenir del sitio hasta la actualidad.

La sala memorial dedicada al conocimiento de la vida y obra del Dr. Francisco Prat Puig, y en ella se muestran objetos y documentos personales, referencias y evidencias de hallazgos arqueológicos resultado de su labor como restaurador de valiosos edificios patrimoniales del país.

Una tercera sala recoge la colección de arte de Francisco Prat Puig, y en ella se exhiben, de forma didáctica, objetos de la creación universal, mostrando la estética de diferentes culturas y períodos históricos, que permiten comprender el desarrollo de la creatividad desde la prehistoria hasta el siglo XX.

Por último, está la sala de exposiciones transitorias, donde se promueve el quehacer artístico local, nacional e internacional de diversos creadores.  Teniendo en cuenta la pluralidad de manifestaciones y técnicas artísticas. Similar función tiene los corredores de la institución y el patio, que acoge tertulias y otras actividades.

No se puede olvidar un local que es muy importante para la institución e historia de la urbe, la antigua capilla del Seminario San Basilio Magno, espacios para la presentación de conjuntos de música de cámara, coros y pequeños conciertos, e ideal también para eventos, mesas redondas, paneles, conferencias y conversatorios.

“Para el Centro es muy importante la realización de los diferentes espacios socioculturales pues son los que permiten el vínculo directo con el pueblo. Tenemos Conversándote, para el encuentro con personalidades de la cultura, la historia, el deporte y las ciencias, entre otras destacadas figuras dentro y fuera de nuestra provincia. Vital es el proyecto Con las mismas manos, dirigido a divulgar la obra de la mejor artesanía artística y femenina en Santiago de Cuba. No podemos olvidar que también está Jirones de Antaño, para el rescate de la memoria histórica y cultural de nuestra ciudad, así como la vida y obra de personalidades relevantes de la historia y la cultura santiaguera a través de la visualización de programas de La historia y sus protagonistas, para su divulgación y debate en un espacio interactivo; además de que la Cátedra de Estudios Franco Cubanos y del Caribe tiene aquí su espacio para promover la influencia de la cultura francesa en nuestro país”.