Mientras consumidores padecen la llegada tardía a las bodegas de la limitada cuota de café de la canasta básica y la venta casi exclusiva en tiendas en moneda libremente convertible, en la región oriental del país, se inicia un proyecto internacional que persigue contribuir a recuperar el cultivo.

Prodecafé, la iniciativa de desarrollo cooperativo agroforestal para beneficiar a habitantes de zonas rurales, se implementará en las cuatro provincias más orientales: Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, donde se concentra el cultivo.

Este proyecto conjunto del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Ministerio de la Agricultura, cooperativas y el Grupo Agroforestal (GAF), se propone fortalecer las cadenas de valor del cacao y el café, estratégicas para la economía cubana y en particular, para las provincias y las familias rurales de la región donde se ejecutará.

Aunque el café forma parte de la canasta de alimentos básicos y Cuba llegó a alcanzar elevados volúmenes productivos del grano, hoy el país se ve obligado a importar cantidades cada vez mayores para satisfacer la demanda interna, debido a las insuficientes cosechas.

Otrora importante exportador, en la actualidad solo consigue exportar volúmenes mínimos de café de alta calidad.

En el caso del cacao, si bien no está incluido en la canasta su déficit comercial es bajo y aparentemente se acerca el momento para que alcance su potencial exportador.

El programa beneficiará a unas 300 cooperativas de 27 municipios de la región oriental de Cuba e incluye el enfoque de género al estimular la inclusión de la mujer en la actividad agroforestal.

FIDA-Cuba

Con su tercer proyecto en Cuba, el FIDA, una institución financiera internacional y organismo especializado de las Naciones Unidas, se propone respaldar las acciones nacionales dirigidas a modernizar esta rama del sector agroforestal del país, con el fin de detener el retroceso e incrementar la producción de manera sostenible.

Programado hasta 2027, el proyecto desarrollará actividades encaminadas a aumentar los activos físicos, humanos, sociales y ambientales de las cooperativas, consideradas los actores más importantes de la economía agrícola nacional.

Para ello, apoyará la transformación gradual de las cooperativas agroforestales en estructuras empresariales modernas y eficientes desde el punto de vista productivo y de la prestación de servicios, para que sean capaces de adaptarse al mercado y los efectos del cambio climático, así como a otros factores externos de impacto negativo.

Según el FIDA, Prodecafé tiene un costo total de 63, 65 millones de dólares, de ellos, del fondo: 15,50 millones y de cofinanciadores internacionales: Central-American Bank for Economic.Integration (BCIE) 12 millones y la Agence Française de Développement 12,50 millones. El aporte cubano será de 23, 65 millones en moneda local (CUP), según fuentes del ministerio de comercio exterior.

Con este financiamiento el programa beneficiará a unas 300 cooperativas de 27 municipios donde se concentran las mayores plantaciones de café y cacao, incluye el enfoque de género al estimular la inclusión de la mujer en la actividad agroforestal y se implementará con una mirada a la protección medioambiental.

Según trascendió, serán favorecidos 17.000 agricultoras y agricultores y sus familias, entidades prestadoras de servicios, universidades, empresas y agencias del Banco de Crédito y Comercio (Bandec) de áreas remotas y de difícil acceso.

Para el inicio del proyecto se han realizado durante febrero los talleres para la capacitación de los principales actores de su ejecución, entre ellos cultivadores de café y cacao integrados a formas productivas.

Mirada al pasado

Cuenta la historia que el café llegó a Cuba en 1748 y tuvo un fuerte impulso con la inmigración de colonos franceses que, procedentes de Haití, se establecieron en áreas montañosas de la Sierra Maestra y Baracoa, donde desarrollaron sus cafetales, algunas de cuyas ruinas se conservan hasta hoy. Desde entonces ha vivido alternadamente etapas de esplendor y declive.

Aunque en la actualidad parezca imposible, Cuba fue en 1833 el principal exportador a Europa, con 29.500 toneladas, una producción que supera con creces a la que el país obtiene 189 años después. Algunas estadísticas indican que el record histórico se alcanzó en la cosecha 1961-1962, con 60.300 toneladas. Ya desde la siguiente cosecha se inició la caída productiva que descendió en 1978 a unas 16.100.

El FIDA se propone respaldar las acciones nacionales dirigidas a modernizar la rama cafetalera, detener el retroceso e incrementar la producción de manera sostenible.

A futuro

Según fuentes del Grupo Agroforestal (GAF), hasta noviembre de 2021 se comercializaron en el mercado externo 1.022 toneladas, con precios superiores a 4.262 dólares por tonelada de café de calidad baja, y de 9.682, por el de alta.

Italia, Países Bajos y Japón fundamentalmente, integran la cartera de clientes del café cubano, que también se dirige en pequeñas cantidades hacia otros mercados.

Para 2022, el sector cafetalero cubano se propone exportar unas 2.700 toneladas del grano -de las especies arábiga y robusta-, una cifra similar a la exportada en 2020, lo que significa que no se esperan crecimientos en las exportaciones.

De acuerdo con Elexis Legrá, director de café y cacao del GAF, Cuba exporta la variedad arábiga, la de mayor calidad por sus cualidades, que producen caficultores de zonas montañosas. La perspectiva es comenzar la exportación de pequeñas cantidades de la variedad robusta, la de mayores ventas en el mercado internacional.

El Programa de Desarrollo de la Caficultura espera incrementar anualmente la producción, con el objetivo de lograr 30.000 toneladas en 2030, para lo cual se prevé  constituir cuatro polos productores de café con vistas a aumentar su valor agregado, con la venta del grano procesado y envasado en torrefactora.

Ello posibilitaría exportar en 2030 no menos de 5.500 toneladas, lo que reportaría ingresos superiores a los 40 millones de dólares. (2022)

Tomado de IPS Cuba

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