Tienen los santiagueros un vínculo especial con el medio marino porque habitan una ciudad desarrollada alrededor de una bahía que ha sido símbolo de historia y cultura desde la fundación de la villa.

Pero para algunos es el mar un componente imprescindible, más que las lomas que acompañan de forma perpetua la vida en esta urbe.

Para esas personas este acto representa el sentido de vivir de una forma diferente a Cuba. Es el caso de especialistas, investigadores y profesionales del buceo pertenecientes al Centro Regional De Gestión y Manejo del Patrimonio Cultural Subacuático, radicado en Santiago de Cuba. Con cada inmersión buscan profundizar en el estudio, la investigación, la conservación de elementos creados por el hombre y que yacen en las profundidades desde la provincia de Ciego de Ávila hasta la punta de Maisí.

La arqueología subacuática es una de las especialidades científicas que se enfoca en el estudio arqueológico de restos materiales creados por el hombre y que yacen en lechos marinos y reservorios de agua dulce. En Santiago de Cuba el Centro Regional De Gestión y Manejo Patrimonio Cultural Subacuático es un espacio de intervención con carácter educativo–cultural cuyo fundamento científico se aplica a la protección y conservación del Patrimonio Natural y Cultural de las aguas cubanas.

Gracias a la labor del centro en comunión con otras organizaciones e instituciones se logró en 2015 declarar al Parque Arqueológico Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba como Monumento Nacional.

Se trata de un área de cerca de 200 kilómetros de litoral que atesora unos siete pecios, incluidos los pertenecientes a la escuadra naval del almirante español Pascual Cervera, hundida a lo largo de la costa suroeste en combate con una poderosa flota norteamericana en 1898.

Actualmente el centro trabaja en el expediente para la Declaración de Jardines de la Reina como Parque Natural Patrimonio de la Humanidad y la conformación de la carta arqueológica de la región, elemento que permite la identificación y ubicación geográfica de  los numerosos sitios arqueológicos del centro y la región oriental del país.

Más allá de barcos y estructuras navales el centro también abarca la preservación natural. Recientemente especialistas de la institución llevaron a cabo una expedición en la zona de la reserva Maisí-Caleta para llegar hasta un lugar especial en el oriente de Cuba. Se trata de una dolina llamada Pozo Azul, a la que llegan a sumergirse por vez primera especialistas subacuáticos para registrar la fauna endémica y las características de este reservorio con condiciones especiales para la vida biológica.

La divulgación del conocimiento adquirido en las profundidades es según filosofía del centro eslabón esencial en su preservación. Porello ya sea frente a  las herrumbres históricas o a una especie acuática, cada inmersión representa para estas personas más que técnicas de registros o una historia que contar. Con cada apagón de oxigeno natural se respiran las ansias de llevar a tierra todo lo que se vive debajo de las aguas.

Escrito por Israel Hernández Planas y publicado en Sierra Maestra

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