El atractivo de ver la urbe de Santiago de Cuba en su totalidad, la complicidad con la bahía, la visualidad de sus pendientes y relieve topográfico, las atractivas calles zigzagueantes, estrechas y escalonadas, pero también poder descubrir la casa propia en medio de un amasijo de edificaciones en miniatura, trazar rutas, calcular distancias entre viviendas, son algunos de los atractivos fundamentales de visitar la maqueta de la ciudad, lugar ubicado en Corona entre San Basilio y Santa Lucía.

Este sitio, sin dudas, es un atractivo paseo en durante la etapa estival, en especial para quienes no conocen a fondo la ciudad de Santiago de Cuba, o deseen apreciar la urbe más allá de sus espacios conocidos y puedan interpretar el desarrollo de la antigua villa colonial, sus espacios públicos, la forma en que creció…

A decir de Gisela Mayo, directora del Plan Maestro de la Oficina del Conservador –institución ubicada en el edifico sede de la maqueta–, esta sui géneris representación a escala de la urbe la construye un pequeño grupo de personas y es una valiosa herramienta de trabajo.

“Para nosotros es muy importante por el vínculo que tiene para los estudiantes de todo tipo. Por ejemplo, la maqueta nos acerca a las escuelas de la comunidad pues podemos mostrarle cómo ha crecido la ciudad, su evolución, cómo se desarrollan los espacios públicos, también podemos visualizar en la propia maqueta la topografía de la ciudad… por otra parte, para los estudiantes de diferentes carrera, sobre todo de arquitectura, es un importante instrumento, podemos mostrar las estrategias de trabajo de la Oficina del Conservador de la Ciudad, pueden evaluar el perfil de la urbe, el crecimiento, la compacidad…”.

A los propios arquitectos y urbanistas de la Oficina del Conservador de la Ciudad y del Plan Maestro, la maqueta es también una valiosa herramienta a la hora de incluir un nuevo proyecto pues se puede visualizar en tres dimensiones y a escala.

“Nos sirve para visualizar la realidad, el perfil, hacia dónde se debe crecer, también nos permite dilucidar cuál es el perfil que se debe mantener, nos permite desde el punto de vista urbano evaluar una morfología, por ejemplo, si un edificio puede crecer en altura o no”.
Gisela Mayo, quien además de ser directora fundadora del Plan Maestro es una profesional de larga experiencia, asegura que la construcción de la Maqueta de la Ciudad de Santiago de Cuba ha sido más difícil que sus similares en otras urbes del país.

“Construir la maqueta para Santiago es más complejo que para otras ciudades, evidentemente es mucho más fácil de hacer en urbes que son llanas. Debido a la topografía de la ciudad de Santiago de Cuba, representar ese relieve abrupto nos duplica el costo en recursos y humano, hay que modelarla con yeso, después hay que trabajarla, cubrirla con una arenilla fina, las diferentes curvaturas las trabajamos además con cartulinas de 1 mm, la vamos modelando, y cota a cota la vamos superponiendo hasta lograr la topografía real, con desniveles, con ese perfil tan abrupto que forma parte del paisaje urbano y enriquece la fisionomía de la urbe”.

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