Este 28 de abril, la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba arribó al 25 aniversario de su fundación, un largo recorrido que le ha permitido revitalizar y salvaguardar el rico patrimonio cultural, material y espiritual acumulado a lo largo de su existencia por la ciudad héroe y sus inmediaciones.

A propósito de la celebración, TTC conversó con su director, MsC. Omar López Rodríguez, arquitecto de profesión, para quien la ciudad de sus desvelos es, «más que un conjunto de monumentos, un monumento de conjunto».

¿En qué medida la Oficina del Conservador ha contribuido a enriquecer el valor de Santiago como destino para el turismo histórico y cultural y cómo ha sido esa experiencia?

Han sido múltiples las experiencias acumuladas pero me gustaría hacer énfasis en la elaboración del Plan Maestro de Revitalización de la ciudad histórica, porque a partir de la concreción de este documento programático, se pudo enfrentar una gestión integral del patrimonio santiaguero y crear las bases de su actuación desde la modernidad, la sustentabilidad y la innovación que condujo a la implementación de planes especiales para incidir en los componentes más destacados del patrimonio santiaguero.

¿Cuáles han sido los principales resultados de la labor de la Oficina en estos 25 años?

Un aspecto a destacar ha sido la formación de un personal capaz de llevar adelante la labor de conservación del patrimonio, lo cual posibilitó la recuperación de sitios emblemáticos como la Casa de Diego Velázquez, la Catedral, el Museo de la Lucha Clandestina, o el Cuartel Moncada -Ciudad Escolar 26 de Julio.

Por otra parte, la conceptualización de una mirada al patrimonio desde los paisajes culturales entregó una nueva visión más integrada y abarcadora del universo patrimonial. Desde el aporte del paisaje histórico urbano como centro fundamental de interacción con el medio, se suma el paisaje funerario de Santa Ifigenia, el paisaje cultural de El Cobre, el paisaje fortificado con el Sitio Castillo del Morro, el paisaje subacuático y el paisaje arqueológico cafetalero.

Para el Conservador de la urbe santiaguera, la salvaguarda del patrimonio inmaterial posee una importancia capital: «Santiago de Cuba es una ciudad mestiza, caribeña, cuya suma de culturas fueron sumando atributos y formas de vida que, poco a poco, se han convertido en identificadores locales de fuerte arraigo».

Celebrar el cuarto de siglo de labor de la entidad que dirige es para Omar López la confirmación de que «25 años dan experiencia y madurez al actuar sobre una ciudad que, agradecida, se muestra bella y orgullosa de su condición de escenario singular y del papel fecundo de sus hijos, quienes la verán continuar por un camino luminoso hacia el futuro».

Tomado de Travel Trade Caribbean