Yanela Zaldívar, una doctora santiaguera devenida emprendedora, nunca imaginó ayudar a cientos de personas con los productos naturales que nacen de sus manos. Y cuando comenzó a hacerlo, no pudo desprenderse de la ética que acompaña a los galenos. Es por eso que «Lisita Natural», su emprendimiento, tiene algo que lo hace diferente, que lo distingue…

Llegó por un problema de salud que experimentó en carne propia, o mejor dicho, en su propio cuero cabelludo: la caída capilar por estrés.

“Yo no vendo productos cosméticos, yo fabrico y vendo tratamientos médicos, de origen natural, que tienen efectos en la salud, en las afecciones capilares, y en la belleza”, sentencia Yanela Zaldívar, la joven emprendedora y acota, apresuradamente “porque yo soy médica y siempre voy a defender la parte de la salud, siempre”.

¿Te han cuestionado que siendo una doctora, te dediques a vender tratamientos aunque sean de origen natural y de efectividad probada por años?

“No, al contrario. Al ser médica le da más credibilidad a lo que hago porque saben que tengo conocimientos de medicina, y porque realmente comencé haciéndolo con conocimientos médicos”.

Avalan tus productos de origen natural, como me comentaste cuando nos conocimos, el haber pasado varios diplomados y postgrados en Medicina Natural y Tradicional, pero ni eso te ha salvado de tener que estudiar algunos temas de botánica, química, cosmetología… ¿cómo ha sido ese viaje al conocimiento?

“Te faltó decir, además de esos estudios, que también soy guajira, y con mucho orgullo, pues me ha permitido conocer los saberes populares, de las zonas rurales, en el tratamiento de algunas dolencias. De mi abuela, antes de ser médico, aprendí de platas y sus usos”.

“Bueno, si te dijera que ha sido fácil, pues estaría mintiendo. He tenido que estudiar temas complejos como la destilación, la obtención de aceites de origen natural a partir de diversos productos, como lo es la naranja, y todo eso con los objetos, utensilios y electrodomésticos que están en la casa de cualquiera”.

“Hoy ves mis productos, los clientes los usan, pero la verdad que hay detrás es que llegué a esto de producir tratamientos médicos a partir de mi propia necesidad, de sufrir una alopecia por estrés hace dos años, pero es que antes, dos años antes, o sea hace cuatro años, que estoy investigando y preparándome para hacer estos productos”.

“Por último, lo que muchos desconocen es que todos, pero absolutamente todos mis productos, los pruebo yo misma y también mi familia y amigos. Después fue que tuve la confianza de hacerlos para la venta”.

Sé que tienes una clientela bastante fiel, y también bastante grande. ¿Cómo haces para mantenerla si tú misma fabricas los productos? ¿Tienes algún encadenamiento productivo, ayudantes…?

 “Cuando comencé lo hacía todo yo sola. Luego incorporé algunas personas para que me hicieran algunos procesos. Pero te voy a comentar un secreto de mis productos. Al ser todo natural pues es vital  que se empleen materias primas frescas y también es importante que se fabrique lo más cercano a su empleo, esto hace que cada día haga aquellos tratamientos médicos que venderé en el día”.

“Mi hijo me ayuda mucho en la actualidad, yo le he enseñado a comprarme en la calle algunos de los productos que uso. Lo he adiestrado para que sepa identificar qué materia prima es más fresca o cuál tiene mayor calidad”.

“También tengo una amiga, una doctora igual que yo, que entre las dos comercializamos los tratamientos médicos, lo cual es otra ventaja pues ella misma puede responder, por su formación, muchas de las dudas de los clientes”.

“Lo otro es que tengo familia que vive por la zona de Ramón de las Yaguas. Cada vez que voy, mi abuela me tiene separada una lata con café, que por sus propiedades, es uno de los ingredientes indispensables de mis productos. A veces uso la pulpa hervida, otras tuesto el grano. Depende”.

¿Cuál es tu rutina diaria?

“Me tengo que levantar todos los días bien temprano, y lo primero que hago es higienizar, no sólo donde fabrico lo tratamientos médicos sino que limpio la casa completa, luego me baño yo misma. Después le preparo el desayuno a mis dos hijos y los dejo listos”.

“Cuando todo está limpio y yo estoy tranquila, en paz, entonces comienzo con la fabricación, específicamente con la parte más engorrosa. Yo tengo la posibilidad de tener en mi patio sembradas algunas plantas que uso como materia prima, entonces inicio con la recolección de aquello que emplearé. Me gusta que sea así porque en la tierra, todo lo que provenga de las plantas mantiene sus principios activos. Por ejemplo, yo empleo mucho la sábila, y tengo en mi casa casi un sembrado de sábila, incluso, de varias variedades, tengo la costera, que tiene más contenido de sal y potasio, y está de la de jardín, que tiene mucho contenido de agua. Tengo que combinarlas para la hidratación”.  

“Atender ese jardín es bastante complejo en sí y requiere tiempo. Tengo, por ejemplo, plantas de romero  si hay una que es delicada y requiere mucho amor, como digo yo, esa es el romero, porque es muy sensible”.

“Luego preparo los productos de maceración, fundamentalmente el ajo y la cebolla que en combinación tiene un efecto antibacteriano que es importante en tratamientos médicos para la dermatitis seborreica y otras afecciones similares que tengan un componente bacteriano o por hongo”.

“A partir de entonces me dedico a la preparación de productos, con todo lo que eso requiere, y también completo la obtención de otros productos, como los aceites esenciales, que me puedo demorar hasta dos semanas en obtener”.

Una pregunta se impone, ¿harás la especialidad de dermatología?

“No”.

“Quiero ser endocrina”.

“Si Dios lo permite el año que viene comienzo a estudiarla, porque quiero adentrarme en aquello que controla el proceso de la diabetes, porque muchas personas la sufren y se hacen dependientes de los medicamentos, y desde las plantas y otros productos naturales, se puede controlar”.

“Quiero ser endocrino para desde la medicina natural y tradicional, tratar la diabetes. He visto las consecuencias de la enfermedad, en niños, grandes y adultos, y es muy triste”.

Comenzaste a tratar la caída capilar, pero has diversificado tus tratamientos médicos, ¿por qué?

“Por los clientes, son ellos los que me han pedido ayuda por diferentes afecciones que han tenido y cada petición no sólo abre las puertas a un nuevo producto, antes me obliga a estudiar”.

“Recuerda que yo comencé por un problema personal de caída capilar pero en sí no conocía a profundidad ni este padecimiento ni los remedios naturales para tratarlo. Entonces comencé por entender la enfermedad para luego buscar los remedios, plantas, semillas, aceites esenciales, etc., que pudieran contrarrestar el padecimiento. En este caso tuve que estudiar el proceso embrionario de las células capilares. Desde entonces lo he hecho con todo nuevo producto, primero estudio las causas y entonces las trato”.

“En internet hay muchísima información, pero hay que saber qué y cómo buscar, y te das cuenta que entonces que casi todo es muy superficial. Las cosas específicas, como las proporciones que debe tener cada materia prima en un tratamiento, eso me ha tocado a mí investigarlo y descubrirlo. Yo no uso nada nuevo, todos los productos que empleo se han usado desde siempre, así lo describe cualquier literatura, lo nuevo son las medidas, las proporciones, a las que he llegado probando”.

“Por ejemplo, si busco frenar la caída capilar sé que ingrediente debo usar, si quiero potenciar el crecimiento, sé cuál debe predominar. Todo eso lo he aprendido desde la experiencia y con las entrevistas a mis clientes”.

“Eso sí, ninguna receta está terminada nunca, por así decirlo, siempre tengo en cuenta lo que me dicen mis clientes, la calidad de la materia prima, y sobre todo, adapto o personalizo los remedios según el padecimiento, por eso, no me gusta vender un remedio sin antes ver a la persona, su padecimiento, conversar, y aunque no esté en una consulta, me gusta diagnosticar. A veces varío el remedio según el padecimiento, o en el seguimiento o evolución, ajusto los remedios”.

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