¿Cómo no dedicar tiempo para conocer un poco más acerca de la labor de un hombre que ha dedicado la mayor parte de su vida a conservar y colocar por todo lo alto la majestuosidad de Santiago de Cuba? Para él, esta ciudad, más que un proyecto es un hijo muy querido.

Omar López Rodríguez, Conservador de la Ciudad, arquitecto de profesión, se graduó en la Universidad de Oriente. Además ha cursado posgrados relacionados con la gestión patrimonial.

Recorriendo estas calles en sus años de estudiante, comprendió que sus sortilegios patrimoniales eran pocos apreciados.

«Se desconocía un poco de dónde provenían tantos edificios interesantes, de las personas que habían conseguido que la ciudad fuera lo que es y todos los acontecimientos de la historia de Cuba que de una forma u otra se relacionaban con Santiago.

«Entonces decidí dedicar mi vida a poner todo en su lugar, que nos reconociéramos en esa historia pasada en cada uno de los rincones santiagueros.

«El ser humano logra proyectarse hacia el futuro si tiene raíces».

Omar López resume así la importancia que tiene preservar el patrimonio, asegurando que es lo que nos proporciona nuestra identidad como santiagueros, vinculándonos a esa línea de pensamiento.

«Tenemos que conocer nuestro patrimonio, y no solo los especialistas, sino la población también. Se convierte en un evento esencial y vital en el cuidado y la permanencia en el devenir del tiempo, sobre todo si se intenta preservar la memoria del pueblo tanto material como espiritual.»

Insiste en que lo más gratificante que ha hecho es trabajar por la conservación de Santiago de Cuba, sobre la base de que «el trabajo de conservación es colectivo y no de un solo individuo. Detrás de cada obra, de cada proyecto, está el empeño de cientos de personas, a las que como director, represento».

«Cada obra realizada por la Oficina no está divorciada de lo social ya que no hay nada más significativo que tener una conciencia clara de dónde vive y qué valores tiene de lo cual uno se nutre .

«Hemos reconstruido viviendas, locales estatales como panaderías, bodegas… o sea, no solo museos y monumentos. Además ejecutamos todo lo que está en el ámbito de trabajo, por lo que todo tiene un carácter social», destacó Omar.

«Santiago es algo entrañable de lo cual no me puedo desprender. Logro salirme por períodos cortos, pero siempre regreso .Tengo la necesidad de ver mis montañas y mi mar. Lo considero como mi ámbito de vida por excelencia.»

Omar López se declara a sí mismo como un hombre feliz, que se ha trazado metas, tanto en lo personal como en lo profesional, y en buena medida las ha cumplido, cual mayor satisfacción que un hombre debe sentir.

A Omar le gustaría ser recordado como esa persona que iba de un lugar a otro, empeñada en trabajar por los valores patrimoniales de la Ciudad Héroe y como el gestor del Patrimonio que intenta que sobreviva en el tiempo y la historia.

Tomado del Sierra Maestra

Este es un homenaje a todos los padres que han dedicado su vida a la restauración y conservación del Patrimonio santiaguero, en especial a Jesús Fonseca Ramos, quien hizo posible este encuentro.