La restauración del cafetal Fraternidad, parte del paisaje arqueológico Patrimonio de la Humanidad, es hoy un sueño cumplido, afirmó aquí Omar López, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC).

El Premio Nacional de Arquitectura consideró ese resultado como un hecho muy significativo cuando la OCC se apresta a celebrar sus 25 años este 28 de abril, al cumplirse 500 años del otorgamiento del título de ciudad a Santiago de Cuba y de la categoría de catedral, la primera en la Isla, a la iglesia local.

Encomió López la sinergia lograda con la comunidad que habita esos entornos naturales, en el Consejo Popular de Ramón de las Yaguas, donde hace varios años equipos de expertos del ente han laborado para rescatar la antigua hacienda cafetalera y devolverle el esplendor.

Fraternidad es un símbolo de que todo lo demás es creíble y posible, afirmó el arquitecto al resaltar las perspectivas de desarrollo de este enclave, con beneficios sociales, económicos y de empleo para los vecinos, a partir de la producción cafetalera, y también de las opciones turísticas.

Se refirió, entre las novedades, a la construcción de una carretera de 24 kilómetros que se extenderá por un terreno ondulado donde habitan cerca de 12 mil personas en 125 kilómetros cuadrados, desde el poblado de Yerba de Guinea hasta el emporio recientemente restaurado.

Con financiamiento del Fondo de Contravalor franco-cubano, la Fundación Malongo y la OCC, la inversión sustituirá una carretera en mal estado y posibilitará acortar ostensiblemente los tiempos de desplazamiento entre ambos asentamientos.

Los trabajos atañen también al Consejo Popular El Escandel y tienen como accidente geográfico principal la Meseta de Santa María del Loreto, de extraordinarios valores naturales.

En estos ámbitos radicará el Centro de Interpretación de la Cultura Rural del Café y se ubica uno de los tesoros de la cultura agrícola, industrial y doméstica relacionada con ese cultivo en estos parajes montañosos, donde otras 170 haciendas merecieron la notable distinción mundial.

La OCC aplica un plan de manejo integrado y de gestión de ese paisaje que está organizado en los circuitos uno y dos.

El primero, correspondiente a la Gran Piedra, abarca los cafetales La Idalia, La Isabelica, La Gran Sofía, Las Mercedes y La Siberia, mientras que el segundo, el de Fraternidad, incluye el de ese nombre y los de San Felipe, San Juan de Escocia, San Luis de Jacas y Santa Paulina.

La Casa Dranguet, Centro de Divulgación e Interpretación del Patrimonio Cultural Cafetalero, perteneciente a la OCC, ha sido determinante en estos empeños, como parte también del proyecto internacional Los Caminos del Café.

Escrito por Martha Cabrales