Es Santiago de Cuba la ciudad de todo el planeta que más reverencia al Primer Poeta Romántico de América.

Una calle lleva su nombre al igual que varias escuelas; el coloso cultural de la urbe se precia de rendirle homenaje de disímiles formas; además, en su honor existe un conjunto monumental en la centenaria barriada de Vista Alegre, el que se dice es el único que existe en toda la nación. 

Pero en ningún lugar se agasaja más al autor del Himno del Desterrado como en la casa que le vio nacer, devenida con el tiempo importante institución cultural para la promoción de las artes.  

Las puertas que hoy reciben al visitante son las mismas por donde salía Heredia cuando veía la luz de la calle, siglos atrás, y en la actualidad cuando se entra al salón principal, tres obras pictóricas impresionan al visitante.

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Karelia Valerino Bravo es una de las especialistas de la Casa Natal de José María Heredia y comenta que este inmueble es el primer edificio, con valores patrimoniales, rescatado en Cuba, para ser convertido en un monumento, no como se entiende hoy lo que es un «monumento», pero sí por su historia, arquitectura, y por haber nacido aquí el Cantor del Niágara, era necesario que fuera rescatado y preservado.

“Este es el primer inmueble con valor patrimonial, histórico y cultural que se rescata en Cuba, por haber nacido y vivido José María Heredia. Es el primer edificio que fue comprado para ser conservado porque era reconocido como un monumento, por haber nacido un relevante poeta de las letras hispanas, un destacado patriota, y porque además fue la primera persona en hablar de símbolos que hoy identifican al cubano”.

“En 1889 España dicta para sus colonias la Ley de Asociación gracias a la cual los santiagueros pueden reunirse y constituir una junta de carácter patriótico llamada la Junta de Heredia que se hizo con el objetivo de comprar la casa de Heredia y fundar en ella un establecimiento docente. Otro de los objetivos era colocar en la fachada una placa conmemorativa”.

Para lograr dichos objetivos y salvar la edificación del destino de destrucción total que le asechaba, la Junta de Heredia debía tener una serie de delegados tanto en Cuba como fuera de ella, para recaudar los fondos que requería la iniciativa.

Hubo delegados en países como Colombia, México, Francia, y en Estados Unidos, en Nueva York, el delegado era nada más y nada menos que José Martí.

“Finalmente la casa es comprada, se abre por primera vez al público el 12 de mayo de 1890, porque se pensaba que en esa fecha José María Heredia había muerto. Se colocó por primera vez el cuadro que está en la sala, de la autoría del pintor santiaguero José Uranio Carbó Fresneda. Dicha obra, más el carboncillo donado a la Junta por José de Jesús Heredia, hijo de José María Heredia, pues ambas piezas deben presidir siempre la entrada a la Casa Natal de Heredia”.

Cuando a la Junta de Heredia se le hizo imposible seguir manteniendo la casona, se le cedió al ayuntamiento de la ciudad de Santiago de Cuba, pero se estipuló como condición, ante un notario público, que ambas obras de la plástica deberían permanecer en todo momento en la entrada a la vivienda, como homenaje perenne al Cantor del Niágara… y así ha sido hasta hoy, más de un siglo después.

Otro hecho singular, también asociado al agasajo al autor del Himno del Desterrado y relacionado con la existencia en Santiago de Cuba de la casa natal del bardo, ocurrió en el año 1889.

“El ayuntamiento y los vecinos de la ciudad, con el auspicio de la Junta, lograron que la calle donde está la vivienda natal de Heredia fuera nombrada José María Heredia. Esta fue la primera vez que una calle en Cuba recibiera el nombre de un patriota cubano, y estamos hablando de 1889, aún Cuba estaba bajo el dominio colonial Español, y Heredia había sido un patriota que había hablado de Libertad. Aun así, la calle fue nombrada en su honor”.

Muchas calles en la ciudad de Santiago de Cuba han cambiado de nombre. Sin embargo, desde que a esta se le puso Heredia, se le conoce así y no con la denominación que tenía antes.

La misma suerte no tienen otras arterias, por ejemplo, todos saben cuál es San Pedro, pero casi nadie conoce que oficialmente es General Lacret, lo mismo con Santo Tomás, San Basilio… todas ellas toman préstamo de patriotas, pero popularmente las personas la reconocen con sus nombres antiguos.

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Los poetas de la ciudad sienten debilidad por expresar su arte en el patio de la Casa Natal de José María Heredia, quizás porque al amparo del recuerdo del bardo los versos brotan mejor; los niños que aprenden del Himno del Desterrado y de la Oda al Niágara, llegan a este sitio buscando más información del primer Romántico de América; los artistas de la plástica habitualmente ocupan los pasillos de la edificación para colocar sus mejores obras…

La ciudad de Santiago de Cuba, su gente, han abrazado por décadas la Casa Natal de José María Heredia y han hecho de este, un espacio para cultivar las artes, quizás la mejor manera de rendirle homenaje a un hombre cuya vida estuvo bendecida por el don de las palabras.

Aquí también se entrega la Placa Heredia, reconocimiento a personalidades descollantes en y cuyos aportes sean sobresalientes.

“Aquí vienen alumnos con sus profesores, o solos, porque el estudio de la obra de Heredia está en los planes de estudios en diferentes niveles de enseñanza, pero también vienen niños y adolescentes, o jóvenes, porque les llama la atención la figura del poeta, su vida, o porque se acercan a las tertulias y talleres que realizamos, las exposiciones…, son habituales las personas mayores también, son muchas las personas que por una u otra razón vienen a la Casa Natal de José María Heredia”.

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Para la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC) de Santiago de Cuba, la Casa Heredia, como le llaman todos, es muy especial.

Primero porque es la vivienda donde nació uno de los santiagueros más ilustres y universales de todos los tiempos, y tiene asociado una historia, un legado, un acervo cultural…; segundo porque fue la primera entidad que fue incorporada a la red de instituciones que hoy forman parte de la OCC y desde entonces es una de sus centros dilectos.

Por la historia del inmueble, por su relación con varias personalidades de la cultura santiaguera y cubana, y porque forma parte de la OCC, es que los trabajadores de la Casa Heredia sienten una responsabilidad enorme al mantener la vivienda funcionando y promoviendo la obra del Cantor del Niágara.

Laritza Martínez, especialista principal de la Casa Heredia y en nombre del colectivo, señala que “los que trabajamos dentro de la casa estamos conscientes de la responsabilidad que tenemos a la hora de mantener el legado herediano, de los valores de la Casa, ¡Imagínate tú!, somos continuadores de la obra de José Martí, de Federico Pérez Carbó, de Emilio Bacardí, y de muchos más que en su momento vieron y reconocieron la importancia de preservar el patrimonio relacionado con la vida y obra de Heredia. Por eso trabajamos con la figura de José María Heredia, su vida y obra, también con los valores de la casa, y también trabajamos por ser un referente cultural en Santiago de Cuba”.  

“La casa es un tesoro dentro de la ciudad de Santiago de Cuba, y así lo han reconocido personalidades cubanas y de otros países del mundo, lo mismo en la historia reciente que hace un siglo, pues desde hace décadas nuestro inmueble ha sido visitado, desde que la Junta de Heredia lo rescató, desde entonces mentes brillantes, políticos, artistas, científicos, muchísimas personalidades han pasado por aquí, y de alguna manera, siempre le han rendido honores a Heredia, uno de los santiagueros y cubanos más grandes que han existido”, sentencia Martínez.

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