Desde el pasado 7 de febrero presta servicios en la ciudad de Santiago de Cuba el Cenizario Los Sauces, único de su tipo en el país. Está ubicado en el otrora parque Che Peralta, muy cerca del Cementerio Patrimonial de Santa Ifigenia, al que se subordina. Es una mirada hacia la naturaleza, que debe su nombre actual a los árboles que lo rodean y abundan en toda la zona.

Si bien hasta hace algunos años no se asimilaba con agrado la cremación, con el tiempo se ha ido modificando la concepción del ser humano con respecto a la muerte, y poco a poco ha ganado adeptos, incluso la Iglesia Católica la ha aceptado. De ahí la necesidad de un espacio para colocar las cenizas.

Al decir de Miguel Prades Correoso, jefe del departamento de “Los Sauces”, el Cenizario ya cuenta con 75 nichos ocupados; y sobre el proceso para acceder al servicio precisó:

“Estamos abiertos de lunes a sábados, desde las 8:00 a.m. hasta las 4:30 p.m.. Las personas que quieran depositar las cenizas de su familiar pueden hacerlo a través de un contrato que tiene un costo anual de 420 pesos. Es decir, que el espacio se va a arrendar por un período mínimo de un año.

“Aclaramos, porque han existido muchas dudas, que esos 420 pesos no se abonan cada mes, sino solo una vez al año, en el momento de firmar el contrato. Ahora, los familiares pueden arrendar el lugar por el tiempo que deseen, tenemos ya ejemplos de quienes lo han hecho por 10, cinco años o menos, aunque la mayor cantidad ha sido por solo un calendario.

“No obstante, si al cabo de ese tiempo, usted quiere mantener las cenizas aquí, se renueva su contrato y se le extiende la estancia; de lo contrario se le devuelven sus cenizas y el nicho queda disponible”.

El Cenizario Los Sauces es un espacio limitado, protegido y con tres componentes básicos integrados: el ánfora, el cilindro donde va a estar enterrada, y la lápida que cubre las cenizas. El primer elemento es adquirido en el proceso de cremación, con determinadas dimensiones para que pueda colocarse en el cilindro, que a su vez posee condiciones para solo una de estas urnas; mientras que la lápida tendrá el nombre del familiar, los datos de nacimiento y muerte, y quizás algún otro detalle.

En tal sentido, Prades, explicó que una vez que el cliente realiza el contrato con el cenizario, se le dan los datos del artista encargado de elaborar las lápidas al gusto del cliente, y ellos directamente se ponen de acuerdo.

Leonardo Rodríguez Silva, socio fundador y especialista principal de la Mipyme privada Construcción y Materiales LGA S.R.L, Especialista A en Roca Ornamental (mármol y granito), es quien se encarga de esta labor, desde su oficina en Celda #57 A, entre las calles 1ra y 2da, del reparto Portuondo.

“Para las lápidas utilizamos como material el mármol crema de 40×40 cm, brillado, con acabado en los bordes y biselado en los cuatro cantos. Empleamos un dremel con puntas de tungsteno y pintura negra de aceite. Los precios están en dependencia de la complejidad del diseño: los estándar, los más simples cuestan 950 pesos, pero hay de 1150, 1500, entre otros”, expresó el artista.

La elaboración de la lápida demora unas 48 horas, lapso en el que la Mipyme debe llevarla hacia el cenizario, para que desde allí se coordine con la familia el solemne momento de cerrar el nicho con su lápida de mármol, pues inicialmente se le coloca una tapa de granito para conservar el lugar.

“Los Sauces”, se erige en la urbe santiaguera como un cenizario verde o cenizario jardín, al estilo de varios existentes alrededor del mundo, que ofrece un espacio adecuado, digno y especial para que las personas depositen las cenizas de sus seres queridos.

“Estamos aquí abiertos al público, esperando. Sabemos que esta es una cultura diferente y a la cual el pueblo de Santiago de Cuba va a ir accediendo poco a poco, en la medida en que tenga mayor información al respecto. Es mucho más higiénico y reposado si lo comparamos con el entierro tradicional. Además, este es un lugar acogedor, muy bello y sobre todo tranquilo, apacible, vinculado con la naturaleza, idóneo para albergar las cenizas a perpetuidad”, concluyó Miguel Prades Correoso.

Escritoi por Odette Elena Ramos Colás y publicado en Sierra Maestra

Anuncio publicitario