Una pared decorada con ladrillos y repleta de reconocimientos atrae la vista en el lobby de la holguinera UEB Torrefactora de Café “Reynerio Almaguer Paz”. Los cuadros, ordenadamente dispuestos y diseñados con sugerentes tonos marrones, remiten a una de las infusiones más consumidas en el mundo. Son la primera señal de que en esta entidad el trabajo es objeto de respeto y admiración.

Sin embargo, luego de traspasar ese espacio engalanado es que pueden verse “los cuadros” que en tiempo real y contra disímiles escollos “dibuja” el colectivo de 93 integrantes.

En el área productiva, donde el olor a café remite a la magia de las mañanas, los trabajadores tienen que lidiar con equipos de tueste obsoletos, del año 1942, que a ratos se averían por sobre explotación; con máquinas envasadoras sin material para cumplir su función y sobre todo con una gran escasez de materia prima, latente en los últimos meses debido a las afectaciones económicas del país y que ha impedido que el primer día de cada mes las bolsitas de café “Hola” estén disponibles en la bodega holguinera.

No obstante, ello no ha mellado la voluntad del colectivo, que a la hora en que ha llegado la materia prima (café y chícharo) se han enfrascado en jornadas de doble turnos, de 10 de la noche hasta las 5 de la tarde, para que llegue dentro del mes correspondiente el café de la canasta básica de Holguín y varios municipios de Granma y Las Tunas, a los que desde aquí se les da cobertura.

A esa realidad el director Rider Juan Sánchez Hijuelos suma que incluso desde finales del pasado año han tenido que procesar volúmenes para otras provincias como Santiago de Cuba y Camagüey, cuyas torrefactoras presentaron dificultades tecnológicas; y cumplir asimismo con las cifras destinas al mercado interno en divisas y los organismos priorizados.

Sobre la dinámica productiva el directivo explica: “A nosotros nos llega la materia prima cruda, café en grano ya beneficiado y chícharo de importación. En el caso del café nuestros proveedores son las empresas procesadoras de Guantánamo y Contramaestre, en Santiago de Cuba, aunque utilizamos también importado, porque la producción nacional no abastece todas las necesidades”.

“Nuestra instalación está diseñada para ocho horas de producción y el año pasado a partir del segundo semestre trabajamos de forma ininterrumpida con doble turno de labor sin contratar personal ajeno. Estuvieron vinculados todos los trabajadores de oficina, de servicios, para recuperar atrasos”.

Así, a pesar de las muchas dificultades, que no han desaparecido hoy, durante el 2021 la Torrefactora holguinera produjo tres mil 59.8 toneladas, 610 por encima del plan inicial, cifra en que se incluyen aportes a otras provincias ya citadas e incluso a La Habana.

Sánchez Hijuelos expone también que el colectivo ha producido las marcas Turquino, Serrano, Arriero y Regil, en diferentes formatos, destinados para las cadenas de tiendas en divisa, lo cual exige una preparación extra para cumplir, con los mismos medios obsoletos, las expectativas de un mercado más exigente.

Al hablar de la entidad y sus logros, no puede obviarse el trabajo de sus aniristas, cuya inventiva le da aliento diario a la maquinaria. Particularmente hay que destacar la labor del electricista Rafael Cubero Reyes, quien fue capaz de diseñar una resistencia para el sellado de las bolsas de café, implemento del que venían careciendo las máquinas envasadoras.

El joven cuenta que hace unos tres años, con “tuberías de refrigeración recuperadas, alambres de resistencias de fogón y productos de cerámica blanca, desarrollé esta resistencia y gracias a eso trabajamos y se ha implementado en otras provincias. Tras mi trabajo se contrató a otra empresa que ya las está fabricando”

Las difíciles circunstancias antes señaladas no detienen las perspectivas de la unidad en la cual, al decir de Sánchez Hijuelos, “se está planeando una nueva línea de producción de gofio y otros derivados del maíz. Ya tenemos la obra civil construida y se rescató una máquina de envases con los propios aniristas de la UEB. Asimismo se diseñó un molino y estamos a la espera de un equipo de tueste que se está ejecutando en la Fábrica de Equipos e Implementos Agrícolas 26 de julio. Queremos en dos o tres meses tener esa línea en funcionamiento”.

De esa forma continuarán los retos para la UEB holguinera, la cual Carlos López Pérez, secretario de la sección sindical, califica como cumplidora de planes. “Estamos al día con la cotización y el Aporte a la Patria y esperando que nos entre materia prima para seguir trabajando. ¡Esto a es a cumplir el plan. Esto es canasta básica!

Tomado de Trabajadores