El tercer inventario cementerial que se realiza en la historia de la necrópolis de Santa Ifigenia comienza a aportar datos que prometen ser reveladores y permitirán, en el futuro, ser base importante para acciones de conservación de las obras artísticas y arquitectónicas, y puesta en valor del famoso campo santo.

Según Odalis Quintana Catón, arquitecta y urbanista de la Oficina del Conservador de la Ciudad, “se ha inventariado el 87 % de los patios del Cementerio Santa Ifigenia y se ha evidenciado que el último censo que se hizo, a finales del siglo pasado, dio como resultado un total de 8 171 tumbas, cuando en realidad han sido contadas las parcelas (tengan o no enterramientos) y un recuento preliminar establece que las obras cementeriales no sobrepasan las 5000”.

El inventario cementerial es considerado la principal herramienta para la defensa y protección de las obras y consiste en el levantamiento censal de las piezas del arte funerario, en este caso aquellas que existen en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, que es considerado el mayor museo a cielo abierto de la ciudad.

“Además permite contar con un sistema de información geográfica disponible, útil y efectivo, los datos caracterizarán al cementerio en cuanto a tipologías, valores y problemática de las obras cementeriales, y esto, a su vez, garantizará que se hagan evaluaciones de cada obra, así como las acciones de conservación que requieran cada una”, añade la especialista.

Quintana es la urbanista de la necrópolis y quien ha estado al frente de todo el proceso de renovación que se ha ejecutado en el camposanto desde 2009, argumenta que este nuevo inventario cementerial, además, aportará los datos para las diferentes acciones de conservación que se realicen, o estrategias de interpretación, o de difusión del patrimonio funerario que ahí se atesora.

“Permitirá, también, enfrentar los planes y proyectos a escala urbana, realizar una catalogación de sus elementos artísticos funerarios por tipología y redefinir el uso de los recursos materiales y financieros para garantizar la puesta en valor del cementerio patrimonial Santa Ifigenia”, acota.

En el año 1937 se realizó el primer inventario patrimonial en el cementerio Santa Ifigenia, y en ese momento se listaron las 6 obras principales que tenía el sitio, según el administrador Federico Franco Cuevas, labor gracias a la cual se demostró el valor histórico y patriótico del camposanto y que trajo como consecuencia que el mismo fue declarado Monumento Nacional en ese propio año.

Las obras referidas fueron las tumbas de José Martí, de Tomás Estrada Palma, los panteones de Carlos Manuel de Céspedes, de los Mártires del Virginius, y Don Buenaventura Bravo y Hechavarría, además del Retablo de los Héroes.
Una vez creada la Oficina de Técnica de Restauración, en el año 1986, se incluyó el cementerio entre sus objetivos principales, y la primera obra fue la restauración del Mausoleo de José Martí.

“A partir de este momento comienzan a elaborarse los primeros estudios en Santa Ifigenia, desarrollándose Trabajos de Diploma con estudiantes de la especialidad de Historia del Arte, con el fin de inventariar sus construcciones para conocer el valor artístico, arquitectónico e histórico”, explica la arquitecta y urbanista.

En 1997 se crea la Oficina del Conservador de la Ciudad y se organiza un grupo de trabajo para atender el Cementerio y una de sus tareas fundamentales fue realizar un inventario de todo el sitio, contándose inicialmente con una base de datos y un plano digital en Geoinfo.

“Dicho inventario digital no fue suficientemente explotado, al no realizarse nunca consultas para totalizar todos los elementos inventariados, no se tuvo un inventario fotográfico de todos los patios, y no se digitalizó toda la información de las bóvedas de los 23 patios”, refiere Odalis Quintana y añade que “entonces en la actualidad se decide hacer un nuevo inventario cementerial porque al modernizarse los equipos de cómputos, el Geoinfo no era compatible y no se podía utilizar, otra razón fue la pérdida de las planillas de algunos patios, porque hay nuevos datos que se recogerán en las planillas y por la necesidad de tener un nuevo sistema de información geográfica”.

El tercer inventario cementerial que se realiza en el más importante camposanto de la provincia Santiago de Cuba forma parte de un proyecto de puesta en valor de dicho lugar y también de la intención de llevar a este sagrado sitio los aires de modernidad que existen en el mundo alrededor de las necrópolis, como es, por ejemplo, el empleo de las tecnologías de la información y comunicación, entre otros.

Escrito por Angela Santiesteban Blanco

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