La rutina del café

Un café puede ser una excusa, un Caballo de Troya, dejarse llevar por la conversación y la compañía; un ritual de complicidad para quienes se reúnen alrededor de la mesa. Santiago de Cuba ha sido y es plaza fuerte del café, cada día miles de personas detienen sus relojes ante una taza recién colada o suben y bajan lomas tras el preciado líquido.

Tuve la oportunidad de vivir en tiempos en los que prácticamente sólo existía La Isabelica como tabla de salvación para noctámbulos, bohemios y cuanta persona se aventurara por la calle Aguilera (siempre llena de gente y calurosa). También pude ver la época del resurgir de los cafés. Casi por accidente tomé un pedazo de papel e hice unas anotaciones en uno de ellos. Luego comprendí el atractivo de escribir textos en los principales cafés de Santiago, porque cada lugar tiene su espíritu, su ángel o demonio.

Así pasé largas jornadas en sitios como Plaza de Armas, el Dranguet y La Gran Sofía. Escribí mucho, anotaba cuanto veía y cuanto era capaz de fabular. También fui a lugares en los que no sólo se consumía, sino que podías sentarte, disfrutar un momento y entablar conversación o sea aquello que conforma el Ritual del café o Cultura del café.

Me interesaba verlos como lugares de paso; sin embargo comprendí que a la vez pueden ser una atmósfera detenida, en la que la vida da vueltas igual a una inmensa noria: gira y vuelve al punto de partida. Mi mirada registraba cuanto sucedía dentro y fuera del local. A sitios como esos uno podía ir, tomar un Express o un Americano y escribir. Por otro lado algunos se convirtieron en <cervezatorios> con gran bullicio, vendedores de casi cualquier cosa y la última música de moda. Intenté reflejar lo que veía; del mismo modo quise mostrar la memoria de lugares clausurados y perdidos (es el caso del antiguo Café Catedral).

Me sentaba ante la página en blanco y pedía un café. Al final de la jornada salían a relucir seres que iban en busca de certezas, con la sensación de que podían torcer cada segundo a voluntad; seres que iban a la caza de emociones. No faltaban quienes lo veían como un lugar perfecto para detener el ritmo. Pero no sólo había páginas para soledades y dependencias del aromático líquido; no sólo eran lugares para la seducción, encuentros, amores y citas fallidas. Entre ellos respiraban quienes iban a celebrar la vida, quienes buscaban la claridad en cada taza. Debo confesar que me atrapó cierta nostalgia que habita en esos lugares, en los que el café puede ser un pretexto, un mecanismo para socializar. Pero el tiempo allí puede ser una trampa. Podemos quedar atrapados en un café de interminables conversaciones, rituales, pretextos y complicidad, donde lo Real-Maravilloso se maniifesta. Así, de repente, nos vemos como realmente somos: bañados de inesperada luz, con los ojos llenos de lumbre; en un café que se nos presenta semejante al azar y todos los destinos posibles. Allí, en el vía crucis, se reúnen Chaplin, Fellini, Dalí, Tornatore, Woody Allen y Hemingway. Entonces lo inesperado ocurre: una lluvia de hombres idénticos con frutas en los rostros, cayendo sobre la ciudad, una ráfaga de amantes que llega desde los parques, un desfile seductor y aromático, un oasis, al menos por el breve espacio que dura la taza de café. Te dejas llevar por la conversación y la compañía, descubres el amor y comienza a llover hacia el cielo

Rutina del café

café Plaza de Armas

El diálogo se establece en torno al café
Afuera es difícil respirar
y uno se cansa de no tener caminos
pero aquí hay una nostalgia una cita previa
una inercia que diluye el ruido de los autos
entre el bostezo de las meseras y la máquina para el express
Somos bañados de inesperada luz
hasta quedar desnudos e imperfectos
como en el origen de todas las cosas
Pero en la ciudad nada perdura
Las parejas se van / el aroma cálido se va
las piernas de la mesera (que observo con el rabillo del ojo) se van
Es hora de volver a la selva oscura y dar vueltas a la noria
mientras susurro: lento es el mulo / lenta la rapsodia que lo sostiene
ardua su misión al atravesar el desfiladero -una vez más-
por el pan de cada día
lleva la piel rota y los ojos llenos de lumbres
en su vientre un único café
como un país que aterriza muy despacio

A capella express

café Gran Sofía

La claridad la da la cerveza
celebra cada segundo
no dejes que pase inadvertido
agárralos-tuércelos a voluntad
El mundo gira alrededor de tus seducciones
es una música agridulce y se disloca
en el desorden de tus piernas
entre ellas hay una inmigración
un antiguo oficio una sabiduría
que puede provocar la caída de un hombre
de un gobierno o algo mucho peor
Dicen que al lugar donde fuiste feliz no debieras volver
por eso olvida en lo que han convertido este sitio
Bebe / Monta un número
conviértete en la envidia del café
Lejos del cuerpo el mundo se desdobla
Utiliza una máscara si lo prefieres
Sólo recuerda que la claridad la da la cerveza
una bien fría -como esta-
Salud

Capuchino Express

Ella tiene mucho de animal
de ilegible y ruidos cotidianos
acercarse es entrar en zona de peligro
Si supiera que sueño sus nalgas a Full Screen
puestas al vapor / aspirar el vaho húmedo y caliente /
batiendo sobre mí hasta crear espuma
Si no arrojo estas palabras molestarán como astillas
en cambio hago un mal chiste sobre la estupidez de los hombres
Sin embargo la felicidad puede ser esta mujer
que habla a toda hora
Mi certeza es un instante voraz / la búsqueda de emociones
Mi postura es la del sádico que se autosabotea
no distingue lo sublime si aparece con la primera mirada
Permanezco en silencio
sin reconocerme en la luz
sin diluirme en ella

Memorias de la vagancia

Un break / un coffee en la chocolatería Fraternidad

¿Qué ha sido del tiempo en que fuimos egoístas e ingenuos?
Ni siquiera sabíamos besar
jurábamos -ante cualquier tribunal de guerra-
haber tenido sexo en lugares que no existían
Dónde quedó el proyector con filmes rusos
las pelotas de cabezas de muñecos
Correr descalzos / lanzando piedras
la edad en la que no necesitábamos dinero
ni justificar nuestra presencia para un café
Ahora uno ajusta el horario / toma sus pastillas
acepta la jaula el alimento
Vamos en picada y no tenemos que saberlo todo
No tenemos que arreglarlo todo
No tenemos que controlarlo todo
El tiempo nos fija cierta presencia
nos hace humanos e imperfectos
El tiempo es una trampa
una vieja amante que no fuimos capaces de entender
ni perdonar

Retablo para el Álbum-Café

Vive todos los días como si fuera el último
y algún día acertarás.

del filme Café Society. Woody Allen.

I
Cierro los ojos / abro una página y marco una palabra
curiosamente es Azar
pienso: Nada más riesgoso para definir
La idea es una armazón
un rompecabezas que apenas se junta
una sobredosis de café para mantenerme despierto
Cada palabra es un alarde se extravía antes de nacer
Por eso las olfateo las persigo a través de mundos posibles
Anoto: el Azar de elegir / de toda puerta
la azarosa fuga la página vacía
Abro otra página y marco una palabra
Sonrío
La vida es una comedia hecha por un escritor sádico

II
Uno llega hasta cierto punto
se burla aprende del dolor de la resaca
advierte la ruina y quita el lastre
Uno pretende vivir a intensidad
roba lenguaje hace un guiño remezcla
asume lo que puede sostener
La taza de café se enfría
y este Poema-Almacén de residuos / Bloque de hormigón
se desmorona
tiene los pies grandes y un tacón jorobado
no hay palabra exacta ni encantamiento
y es imperdonable que me obligue a mal traducir
Mi vida en esa patética ceremonia se refleja
Las palabras me arrastran en la caída
besan con gesto feroz
me pierdo en su luminosidad

III
El poema una vez que se termina comienza a oler mal
su interior cede al colapso / supura
Doy vueltas peligrosamente
la imagen que tengo no sólo es errada
me devora
La vida que se dificulta allá afuera no es demorable
sin embargo en este Álbum-Café
no falta gente animada por la cerveza
gente que se hace oír-grita imitando la felicidad
Doy vueltas a la palabra Azar
se repite como un rompecabezas al que faltan piezas
He puesto sangre y sudor y no basta
He caído aparatosamente y no basta
Pago mi segundo café con la derrota

Obra: La lectura más profunda # 2
Autora: Tahimí Cugat Estévez

Conversaciones del café

I Pretextos / Rituales / Complicidad

La conversación se construye en base a la satisfacción
avanza a través de pequeños rituales
una nota llamativa / el encendido de un cigarro
La taza se derrama y busco presagios de nuestra vida futura
en el líquido oscuro
El aroma penetra / seduce
se une al tuyo y hacen una compañía insuperable
Antes de ti no había metas
este lugar era apurar el trago y despedirme
En cambio haces que extrañe sitios como este
el deseo de algo nuevo y perturbador
El café es una excusa
un Caballo de Troya
un nudo un torque
Todo menos tú es sombrío
Me dejo llevar
experimento una caída prehistórica
sin tregua sin máscaras

II La fruta del café

En el café Constantin

Uno se vuelve vegetariano por una mujer
sobre todo si es bella al punto
de hacerte saltar por un arco en llamas
hacia una orquesta en llamas
Uno se toma su pastilla
su bebida analcohólica
sentencia los carbohidratos el colesterol
asalta el banco de un parque a medianoche
para eyacularle palabras al oído
Uno debe tener los pantalones bien puestos ante una mujer así
capaz de tragarnos con esa boca divina
de invocar las siete plagas y hacerte vivir a intensidad
Ahí está
entre la canela y el café
con su aroma a frutas
Se supone debo explicarlo mejor
en cambio sólo consigo ensayar el Arte de perder
como Ícaro al precipitar el vuelo
con la fe de que no se derrita la cera
ni haya luz difícil que no podamos superar

III (Autorretrato)

En el Café Jazznamá

Ya tenemos nuestra pared nuestro silencio
un espacio para la multitud y jaulas humanas
máscaras para el baile y el diario
Cada mujer ante el abismo de ser mujer
desde sus cuerpos lumínicos colgadas del gancho
igual a un souvenir que adorna la vidriera

Ella en estación de lluvias
como si saliera de una imagen de René Magritte
capaz de hacer un oasis -sólo por hoy- en este café
Ha roto el dique para que lo sorprendente ocurra:
Una lluvia de hombres idénticos sobre la ciudad
asomados a los balcones con frutas en el rostro
derramándose por las cúpulas de la catedral
Una ráfaga de amantes con olor a sábanas limpias
Una jauría de sexos en los parques / a plena luz
Nada más sorprendente que ese desfile ante rumores de aislamiento
Ella es capaz de hacer un oasis y detener la herrumbre
Habrá que estar a la altura / merecerse esto
Habrá que ser digno

Café Catedral

antiguo café en los bajos de la Catedral

Clausurado
regresar tiempo después y verlo en ruinas
Estos lugares los derrumban y reconstruyen
cada seis meses o peor: los incapacitan
Habrá que esperar su finalidad
recordar la imagen difusa de quienes fuimos
Lo peor es que no podremos volver a la mesa de este café
al esfuerzo por reinventarnos
Quizá por eso uno arrastra la osamenta y escribe
una caligrafía ruidosa / unas palabras torpes
que justifiquen lo que ha hecho con su tiempo
Vuelvo distraído
Los proyectos clausurados son vidas no cicatrizadas
a medio hacer
como tantas cosas en el país

Midnight en el Café Santiago

(Salón del Café Santiago local del antiguo Ciroa. Las mesas están dispuestas en un ambiente informal, dejando un espacio para que transcurra la micro escena. Tendremos una mesa, iluminada con luz cenital, en la que conversan Salvador Dalí, Ernest Hemingway, Federico Fellini, Giuseppe Tornatore, Woody Allen y Charles Chaplin. El resto del local está a oscuras y ambientado con carteles sobre la calidad de varios productos. Los personajes beben café y fuman. Se escuchan las 12 campanadas de un reloj).

Chaplin: ¿Y quién dijo que hay que ir con la corriente?

Fellini: De aquí a unos años el hombre sólo experimentará placer a través de las máquinas.

Dalí: Entonces habrá que explorar las desviaciones más sórdidas: la seducción inalámbrica de la mente, el travestismo Plus Ultra, la seudo ciencia y la eyaculación capsular.

Woody: Creo que ya es hora de que recibas ayuda. Te recomiendo una escuela para Maestros con trastornos emocionales.

Hemingway: Sucede que el mundo quiebra a las personas. Ustedes no se encuentran en ese caso, pero también les llegará; sólo demandará más tiempo.

Chaplin: Esta conversación parece una saga de Slapstick intelectual. Me gusta que sea contradictoria.

Tornatore: Si, pero el público nos abuchea al ver que faltan partes en la obra. Nos han censurado los besos.

Fellini: Debí haber traído a Cabiria para podernos besar.

Woody: Hice una versión novelada de Todo lo que usted quiso saber sobre el sexo, pero nunca se atrevió a preguntar. Quizá la pueda leer.
Los demás (menos Chaplin): ¡No!

Woody: ¿Por qué, es divertida? ¿Qué dice Chaplin él fue quien nos convocó?

Dalí: (interrumpe) Y llegó redondamente tarde.

Chaplin: No tenía idea de qué maquillaje debía ponerme. Hice una carrera sofocante para llegar.

Dalí: Yo hubiera querido aparecer vestido como un espermatozoide; encabezandoun ejército de espermatozoides preparado para invadir un cinturón de castidad.

Fellini: (se dirige a Chaplin) Mi querido Calvero, ya que hemos tomado el rumbo del delirio, quisiera proponer que quiten los carteles que proclaman la calidad / precio del helado y otros productos. Son muy surrealistas para esta obra.

Dalí: Así es. En esta obra Bretón sería un bebé. Yo me retiro, no puedo estar en un lugar que sea más surrealista que mis cuadros. (Hace ademán de levantarse de la mesa, pero lo retienen y hacen que permanezca sentado)

Woody: ¡Hum! Está de moda la locura en este sitio.

Dalí: Ustedes no son más que un bando de neuróticos que me retienen contra mi voluntad. Los perdono, porque sé que sus crisis existenciales son efecto de mi genialidad.

Fellini: (reflexivo) Es cierto. Atravieso una profunda crisis creativa, pero ahora las visiones que me habían atormentado adquieren una resplandeciente claridad.

Tornatore: Me gustaría volver a la infancia. No sé esta ciudad es demasiado provinciana (transforma su personalidad y toma a Fellini por el saco) ¡Si te vas de Giancaldo Nunca vuelvas. No mires hacia atrás! (Los demás lo traen a la calma) Perdonen, es que van a demoler el Cinema Paradiso, para hacer un museo al Tamarindo. Ya nada es sagrado.

Hemingway: Siempre me han confundido las palabras: sagrado, correcto y sacrificio, porque nadie es una isla, cada uno es parte de la Tierra. Por eso busco la realidad desnuda.

Chaplin: Son los fantasmas de nuestro ego, del dolor y las contradicciones.

Dalí: Es que el paraíso se pierde al nacer. Yo no, pues soy capaz de atravesar la viscosidad. Soy excéntrico, concéntrico, perverso y polimorfo. Soy perseguido por los delirios y apasionado por las moscas. Soy capaz de salir de este café con un pan en equilibrio sobre la cabeza Por cierto, he traído unos cisnes eléctricos para iluminar las aguas de las fuentes. Creo que los necesitan.

Hemingway: Esta conversación no tiene sentido si no comprenden que la derrota no sólo puede destruirte, también nos deja enseñanzas.

Fellini: ¡Entonces buscaremos otra Utopía para seguir, aunque no sea esta! (se produce un momento de silencio que Tornatore interrumpe)

Dalí: (exaltado) ¡La derrota es una renuncia a la Utopía causada por la torpeza!

Tornatore: (reflexivo) Lo peor es cuando no quedan recuerdos.
Dalí: Pobre del que precisa mucho. Un recuerdo vale más que un monumento, porque hicimos algo para recordar.

Hemingway: Estamos sometidos al tiempo. Así que no tengamos una conversación perdida ¿Quién está dispuesto a tomar la bandera (Silencio en el escenario. Se miran uso a otros)

Fellini: (con ironía) Al parecer Roma siempre será esa jungla en la que puedes esconderte. Vivimos desgastados, torpes, incompletos. Hemos dejado de percibir. Ya no espero a nadie, pero alguien debe llegar.

Tornatore: (se dirige a Chaplin) ¿Mientras qué hacemos, Charlot?

Chaplin: Sonreír

RODOLFO TAMAYO CASTELLANOS (Santiago de Cuba, 1983). Poeta, ensayista, narrador y guionista. Es licenciado en Letras (2010) y máster en Estudios Cubanos y del Caribe (2016), ambos títulos por la Universidad de Oriente. Ha ofrecido conferencias acerca del proceso renovador modernista en varios eventos. Ha publicada la compilación José Manuel Poveda. Textos recobrados, por Ediciones Santiago (con León Estrada), y los poemarios, Bajo Asedio y Numerales, ambos por Ediciones Santiago. Cuenta, además, con publicaciones en El Caimán Barbudo, El tintero, Alma Mater, entre otras. Es miembro de la UNHIC y en la actualidad dirige Ediciones Caserón, del Comité Provincial de la UNEAC de Santiago de Cuba.

Tahimí Cugat Estévez (Santiago de Cuba, 1983). Músico, Artista de la Plástica y Ceramista. Entre sus exposiciones colectivas se encuentran: Martí: Las esencias del maestro (tercera edición en saludo al 163 aniversario del natalicio de José Martí. Galería Arte Soy. Santiago de Cuba, 2016), Proyecto La Línea (Cuba-Estados Unidos, 2016), Cuadros para una exposición (Centro de Artes plásticas y diseño. Santiago de Cuba, 2017), “En Gran Formato Pinturas (Artistas de la ciudad, segunda edición, Galería Arte Soy, Santiago de Cuba, 2017), Exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes Galería CREACIÓN-LINE (Cuba, 2020). Ha participado en los Salones Provinciales: VIII Plástica Femenina Santiaguera “Mujeres canta a la vida” (Santiago de Cuba) y Edición 42 del concurso de Literatura y Artes Plásticas Regino Boti (Cuba, 2020). Entre sus exposiciones personales se encuentran: “Génesis (Galería El Zaguán, Santiago de Cuba, 2014), “Redención” (Galería Arte Soy, Santiago de Cuba, 2018), Agnus Dei. La visión de un estigma (Colaboración con grupo de teatro Calibán, Cuba, 2019), Pequeños bocetos del desencanto (online, Facebook, Instagram, YouTube, 2021). Es posible mencionar los premios: Primer Premio Pequeño Formato, Santiago de Cuba, Galería El Zaguán, 2014; Colateral de grabado otorgado por el taller Aguilera en el mismo salón. Santiago de Cuba, Galería El Zaguán, 2014; Tercer Premio, Plástica Femenina Santiaguera “Mujeres canta a la vida. Santiago de Cuba, 2015.