A propósito de la declaratoria hoy de Santiago de Cuba como Referente Musical de Iberoamérica, Omar López Rodríguez, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad, recuerda que esta urbe es crisol de la música cubana pues es capaz de crear cultura auténtica y genuina, y de alcance global.

“Creo que esa declaratoria de la ciudad de Santiago de Cuba como Referente Musical de Iberoamérica es justo reconocimiento a la urbe que es capaz de crear no sólo para sí misma y el resto de la nación, sino para el mundo entero. Nicolás Guillén nos enseñó que mientras más cubano seamos, más universal seremos, y eso yo siempre lo traduzco en Santiago de Cuba pues mientras más santiaguero seas, más universal serás”.

Sin dudas, Omar López, en su condición de amante y protector del patrimonio de Santiago de Cuba, considera que la urbe tiene el potencial, la vigencia y, sobre todo, la historia para respaldar que la ciudad sea creativa desde lo musical, dentro de los esquemas actuales que la UNESCO reconoce hoy.

“La declaratoria de Santiago de Cuba como Referente Musical de Iberoamérica es un paso más, en un momento y lugar importantes. La placa será develada en la Casa de la Trova, y todos los santiagueros sabemos que en esa casona es donde vivió el maestro Rafael Salcedo, se fundó la Sociedad Beethoven, y es el sitio donde la trova tradicional ha tenido su espacio desde siempre. Creo que es el lugar más apropiado para develar la placa. Además está en la calle Heredia, el eje cultural de Santiago de Cuba, también está muy cerca de la catedral, con toda su historia vinculada a la música cubana”.

Entre esa “historia” que respalda las aspiraciones de Santiago de Cuba para ser considerada como ciudad creativa musical, está la catedral.

“Desde que se funda la villa de Santiago de Cuba, es como si desde el punto de vista musical este territorio hubiese sido tocado con una varita mágica. Digo esto porque al ser ubicada aquí la sede del obispado, evidentemente se crea la capilla de música de la catedral de Santiago, y como su radio de influencia abarcaba a toda Cuba y más allá del territorio de la isla, pues llegaron muchas personas para participar en ese ámbito musical que estaba muy vinculado a la música religiosa, pero podemos hablar de simientes. De hecho, se dice que el primer cubano maestro es Miguel Velázquez, hijo de un español y una india, y dio sus clases en la catedral. Además, estudió en Sevilla, conoció instrumentos musicales, y es considerado el primer ejecutando de un instrumento musical en la Isla, y eso ocurre en la catedral de Santiago de Cuba”.

Pero la historia tampoco puede olvidar a el señor Esteban Salas: “él participa en esa capilla. Considerado por Alejo Carpentier y por otros estudiosos, como el Padre de la Música Cubana, Salas hace en la catedral de Santiago de Cuba la obra que identifica el nacimiento de una música propia, que era capaz de, a partir de ahí, llamarse música cubana”.

Las migraciones francesas de finales del siglo XVIII y principio del siglo XIX trajeron numerosos influencias a Santiago de Cuba: “eso generó que hoy sea Santiago un crisol de la música cubana. Muchas de las migraciones fueron aportando y aportando, y ahí podemos hablar entonces de otros elementos musicales de la trova tradicional, elementos musicales del origen del son, del bolero cubano…, sino cómo se explica entonces la actuación de Pepe Sánchez, Miguel Matamoros, etc., y de otros muchos intérpretes que fueron capaces de hacer cosas muy singulares”.

Finalmente, Omar López significa un elemento que es trascendental ser considerado justo hoy que la urbe celebra su aniversario 506 y su declaratoria como Referente Musical de Iberoamérica, y es el hecho de ser capaz de crear arte, siglos atrás y también en la actualidad.

“Ese carácter o facultad creativa, en lo musical, que ha tenido Santiago a lo largo de su historia, es algo permanente. Santiago no es sólo música tradicional, podemos hablar de música coral también, de las tradiciones carnavalescas con todo lo que conlleva, congas, comparsas, los paseos…, todo eso conforma un gran ámbito musical donde Santiago de Cuba ha tenido una participación muy significativa. Y todo ello nos llega hasta nuestros días. Santiago de Cuba sigue siendo uno de los emporios de la creación musical cubana”.

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