Un monumento al ilustre patriota bayamés Francisco Vicente Aguilera (1821-1877) se erige hace más de un siglo en la Plaza Dolores, en esta ciudad, en homenaje a ese cubano que puso su considerable fortuna a disposición de la independencia de la Patria.

Entre árboles y bancos se inauguró en 1913 sobre una gran base forrada de mármol e incrustada con leyendas en bronce, con datos de las fechas de nacimiento y muerte.

Con más de seis metros de altura, la obra muestra al jefe militar del Ejército Libertador  de cuerpo completo.

A esa figura de la historia, a quien se recuerda este 23 de junio en el bicentenario de su natalicio, debe su nombre la populosa calle Aguilera, la más larga de la ciudad, que justamente pasa por el lateral del parque donde se erige el monumento a la memoria del patricio.

Algunos investigadores aseguran que el autor fue el escultor italiano Ugo Luisi, ya que coincidentemente en esa época donó varios monumentos de envergadura.

La Plaza Dolores mantiene hoy el diseño realizado en 1910 por el arquitecto Carlos Segrera y el ingeniero Carlos Miyares, quienes  apoyaron la iniciativa del alcalde municipal Doctor Ambrosio Grillo de levantar el monumento a Francisco Vicente Aguilera.

Está rodeado el lugar de construcciones muy antiguas, en muchas de las cuales vivieron ilustres familias, entre esas la del propio patriota bayamés, quien contrajo matrimonio en esta ciudad con la santiaguera Ana Kindelan y Griñán, de holgada posición y con quien tuvo 10 hijos.

Mayor General del Ejército Libertador, abogado y político cubano, inició sus estudios en esta urbe oriental, los cuales continuó en La Habana hasta graduarse en Leyes.

Fue uno de los promotores de la conspiración que desembocó en la Revolución de 1868 en La Demajagua y años más tarde la Cámara de Representantes lo nombró vicepresidente de la República en Armas.

De él se destaca su bondad, amor a la familia y también la firmeza en sus convicciones revolucionarias.

“Nada tengo mientras no tenga Patria” fue el pensamiento que lo impulsó a secundar a su coterráneo Carlos Manuel de Céspedes en las luchas contra el colonialismo español.

   José Martí lo calificó “el millonario heroico”  y “el caballero intachable”.

Murió en Nueva York a los 55 años, debido a un cáncer de laringe.

Escrito por Marlene Montoya y tomado de Sierra Maestra

Anuncio publicitario