La noticia es contundente, como la huella que reverencia: siete edificaciones y dos espacios exteriores que conforman el Conjunto Patrimonial de la sede Antonio Maceo, núcleo fundacional de la septuagenaria Universidad de Oriente (UO), han sido declarados Monumento Nacional.

«La propuesta recrea la génesis del Alma Mater oriental, el contexto adverso en que ella surge, la actitud digna de los estudiantes en el enfrentamiento a la tiranía, las figuras que se destacan en el martirologio universitario, la impronta de notables profesionales cubanos y extranjeros comprometidos con la educación y la ciencia, las relevantes personalidades de la política, la cultura y la sociedad cubana que han visitado esta universidad, la intensa historia ligada al desarrollo de la nación y su papel destacado en los diferentes acontecimientos después del triunfo de la Revolución, así como el crecimiento sostenido de sus carreras y programas y el compromiso con la salvaguarda de la memoria histórica».

Así lo sintetizó la Doctora en Ciencias Diana Sedal Yanes, rectora del Alma Mater oriental, minutos después de develar, junto al Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, el máster arquitecto Omar López, la tarja que oficializa la declaratoria. Y en sus palabras van la emoción y el empeño fiel de la comunidad universitaria oriental, que acaricia la materialización de un hermoso sueño de años.

Muros que son historia

La declaratoria es el reconocimiento a la síntesis de los valores históricos, culturales, arquitectónicos y artísticos, sedimentados por esta Universidad durante sus más de siete décadas, ha reiterado por estos días el Doctor Frank Josué Solar Cabrales, al frente del Departamento de Historia y Patrimonio de la UO.

En sus palabras el joven investigador revive el devenir de la segunda universidad pública oficializada en el país (expresión del anhelo oriental de contar con un centro de educación superior), y su andar siempre ligado a los afanes y desafíos de la región como protagonista de sus principales sucesos.

La UO se funda el 10 de octubre de 1947 en acto solemne presidido por la campana de la Demajagua, y es este el mejor símbolo de su estirpe mambisa. Fue la primera universidad cubana en manifestarse contra el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, y fue alto el número de profesores y estudiantes que abrazaron las contiendas emancipadoras del país.

Nombres como los de Vilma Espín, Frank País, José Tey, Oscar Lucero, José Mercerón, Enma Rosa Chuy, Cuqui Bosch, emergieron de sus aulas, y personalidades relevantes como Herminio Almendros, Juan Chabás, Felipe Martínez Arango, Francisco Prat Puig y muchos más, sembraron en sus aulas renovadoras concepciones, que definieron su herencia revolucionaria en más de un campo.

Justo por eso el espíritu del Alma Mater oriental late en el Conjunto Patrimonial desde ayer reconocido como Monumento Nacional de la República de Cuba, el cual ocupa unos 43 406 metros cuadrados en un ambiente integrado por edificios y espacios exteriores de la sede Antonio Maceo, núcleo inicial de la añeja casa de altos estudios.

Los orígenes están en el Edificio Central (1949-1952). Entre sus líneas puras y la simetría de su fachada, actuales exponentes de la arquitectura monumental moderna, aún se escucha el eco de los primeros pasos.

Fue el primero del Conjunto Fundacional, y era la única instalación existente dentro de la caballería de tierra adquirida en 1949 por las autoridades universitarias para materializar la obra de la necesaria institución de Educación Superior.

Había sido construido en el año 1925 y a partir de 1949 fue sometido varias veces a labores de reconstrucción para adaptarlo a las crecientes y diversas necesidades del centro educativo que crecía a su alrededor, hasta convertirse en su insignia y corazón.

En la parte frontal superior lleva el escudo de la UO, que es síntesis de la identidad oriental, y la divisa «Ciencia y Conciencia», sembrada por los padres fundadores y continuada por generaciones para conminar a formar no solo al profesional o al científico, sino sobre todo al ser humano.

En áreas aledañas está la Biblioteca Central Francisco Martínez Anayaque desde enero de 1953 honra con su nombre al primer decano de la Facultad de Derecho y Ciencias ComercialesEl inmueble fue proyectado en el año 1951 por el Arquitecto Rodulfo Ibarra Pérez, y en la parte superior de su fachada principal exhibe un mural a relieve del pintor y escultor Ismael Espinosa Ferrer, en el que las musas del conocimiento dan la bienvenida al visitante.

A lo largo de la historia ha sido Aula Magna, salón de conferencias y espacio para cursos, actos académicos, científicos e investigativos. Tras el triunfo revolucionario entró en la Historia, pues en sus salones quedó constituido, el 3 de enero de 1959, el primer Gobierno Revolucionario cubano.

Honrar y expandirse

Colindante con el lateral izquierdo de la Biblioteca, entre las áreas exteriores, se encuentra la Plaza de los Mártires, que data de 1967. En ella, un monolito de medianas dimensiones abraza una placa de bronce junto a una rama de laurel con los nombres de integrantes de la UO caídos en la gesta revolucionaria, simbólica demostración de los sólidos ideales de quienes lucharon y murieron, y de la fuerza de principios de sus continuadores.

En esta pequeña plaza se hace espacio al orgullo universitario, por eso es también el sitio en que los nuevos rinden perenne homenaje de recordación a sus antecesores y se realizan conmemoraciones y actividades centrales.

Como evidencia firme de que esta universidad nació comprometida con la sociedad, en las cercanías se distingue el otrora Departamento de Extensión y Relaciones Culturales, hoy edificio de Extensión Universitaria. Se construyó a finales de 1949 y principios de 1950. Su estructura de esqueleto cubierto de hormigón armado y piso de baldosas, le ubica quizás como la más modesta de las edificaciones desde el punto de vista arquitectónico. Entre la comunidad universitaria incluso se le apodaba El chato, pero su huella en la misión de proyectar la Universidad hacia fuera, de vincularla con otras instituciones de ciencia y cultura y contribuir a la formación integral de los profesionales, lo ha hecho trascender.

Este edificio atesora piezas pictóricas de gran valor artístico, así como una importante colección de discos y partituras, y desde su plazoleta pueden evocarse memorables momentos vinculados con la cultura y la recreación en el Alma Mater oriental.  

Muy cerca, la antigua Escuela Anexa de la UO cuenta su historia. Vinculada a la Facultad de Filosofía y Educación, en este inmueble funcionó una escuela primaria elemental y superior, que sirvió como laboratorio de principios pedagógicos de avanzada y entorno de prácticas para estudiantes de la carrera de Pedagogía, una de las fundacionales.

En sus predios desarrollaron su labor científico-pedagógica importantes personalidades, como el eminente pedagogo y literato Herminio Almendros Ibáñez, y las renovadoras concepciones de la enseñanza que aquí se aplicaban fueron extendidas a todo el país por la Revolución en el poder.

Cobijado por la magia del entorno fundacional, igualmente se incluye entre los inmuebles reconocidos el edificio del Rectorado (1956-1960). Entre rampas, su vistosa marquesina y amplios salones arropados por exquisita cristalería, da la bienvenida a la UO. Acoge además el teatro universitario y en él funcionan las principales dependencias administrativas.

Su fachada principal se prestigia desde enero de 1994 con una pintura mural realizada por artistas alemanes y cubanos, fruto creativo del evento Internos, que regularmente tiene lugar en la urbe santiaguera. Este mural se distingue desde diversos puntos de la ciudad y es un sello identificativo de la UO, centro de altos valores paisajísticos.

El edificio ha sido reconocido en publicaciones especializadas de Arquitectura, y en el año 2008 fue propuesto por Cuba para incluirse en el registro internacional de la arquitectura racionalista dedicada a la educación.

Hacer y crecer

Allá donde la vista enrumba por la «derivada» hacia la Residencia de los Altos de Quintero, se encuentran los Talleres de Ingeniería Mecánica (1951-1956). En sus hoy añejas naves integraron teoría y práctica los 18 alumnos que inauguraron la primera carrera de Ingeniería Mecánica abierta en el país, durante el curso escolar 1950-1951.

Era una especialidad para formar los profesionales que precisaba el desarrollo industrial, por lo que los Talleres, dotados con los elementos de trabajo requeridos, estaban al servicio de las necesidades docentes y de las industrias.

Dando cumplimiento a lo expresado en el artículo 8 de los Estatutos de la UO, que ubicaba a la Educación Física como una actividad «necesaria para la salud individual» se inauguró el 22 de octubre de 1952 la Cancha Mambisa, con una extensión de 750 metros y 30 de ancho, todo de concreto, donde aún se valida el papel del deporte en la formación de individuos aptos, con salud física y mental.

Desde 1947 y hasta 1958 fue centro de las principales actividades de la Universidad. En ella se efectuaron graduaciones, actos solemnes, festivales culturales y deportivos y diversas actividades recreativas.

Allí recibieron clases y practicaron deportes Vilma Espín y Asela de los Santos. Allí se consolidaron tradiciones como La fogata mambisa al concluir cada actividad. Allí el Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara, jugó al futbol, tras emotivo reencuentro con su amigo de juventud Alberto Granados, quien apoyaba la fundación de la Escuela de Medicina en Santiago de Cuba. Allí Fidel intercambió más de una vez con la comunidad universitaria y los vecinos de la zona.

Acunado por las mil anécdotas de la Cancha, le nació a la UO el Centro de Biofísica Médica (CBM), inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 10 de febrero de 1993 como una entidad de ciencia, tecnología e innovación, con la misión de desarrollar equipos médicos para el diagnóstico de enfermedades mediante métodos no invasivos, en el que la física, la ingeniería y la informática unirían recursos para servir a la medicina.

Relevante por sus aportes científicos, el CBM constituye un referente para el país, pues tiene el mérito de haber diseñado y construido el primer tomógrafo cubano por Resonancia Magnética Nuclear.

Gestiones y compromisos

El Alma Mater oriental ha logrado muchos resultados en el orden académico, científico y social, pero aún le faltaba la distinción por su valor patrimonial e histórico, significó la rectora de la UO en las palabras centrales del acto en que fue oficializada la declaratoria de Monumento Nacional.

Por eso, el jefe del Departamento de Historia y Patrimonio, Frank Josué Solar Cabrales, no se cansa de repetir que este reconocimiento hace justicia a generaciones de profesores y estudiantes de la UO.

Es el resultado de los empeños de eminentes profesores como Felipe Martínez Arango y Francisco Prat Puig —los iniciadores—. De Nelsa Coronado, nuestra eterna historiadora, que supo mostrar el camino. De la tenacidad de un equipo de investigadores del Departamento de Arquitectura. De la visión y sensibilidad de la Doctora Martha Mesa Valenciano, quien en su tiempo como rectora supo consolidar esos intentos.

De esa savia, insiste Solar Cabrales, bebió el equipo multidisciplinario que desde 2018 asumió la tarea de concluir con todo rigor y minuciosidad el expediente, que el 22 de octubre de 2020 fue aprobado por la Comisión Nacional de Monumentos.

La septuagenaria universidad oriental, que también posee la categoría de Excelencia, otorgada por la Junta de Acreditación Nacional, ofrecía así otro importante regalo a Santiago de Cuba, territorio que cuenta con 52 Monumentos Nacionales y tres bienes inscriptos en la lista de Patrimonio Mundial, y se ufana del devenir de su Alma Máter.

Contaron también en la declaratoria los tesoros de sabiduría y cultura que preserva la UO en singulares espacios como el Museo Arqueológico, con una colección de objetos de la cultura material aborigen considerada entre las más importantes del Caribe; el de Historia Natural Charles Ramsden, con valiosos ejemplares de la flora y la fauna cubanas; la segunda colección de mariposas del país y la muestra de unas 400 obras de arte donadas por el Doctor Francisco Prat, fundador de la carrera de Historia del Arte y figura imprescindible en la salvaguarda de patrimonio histórico de la ciudad heroica.

En siete décadas, suman más de 65 000 los profesionales de ciencia y conciencia que la UO ha puesto a disposición del progreso económico y social de Cuba y otras naciones del mundo. En la actualidad, un claustro de 2 400 profesores defiende desde 51 carreras un futuro ligado a la conservación de su patrimonio, también paradigma de la cultura santiaguera.

«La Universidad de Oriente tiene mucho que contar todavía; se nutre de sus creadores y de la trayectoria revolucionaria que acunó en sus predios», afirmó recientemente el Doctor en Ciencias Hebert Pérez Concepción, Premio Nacional de Historia en 2018 y docente de la UO desde 1963.

Universidad de Oriente. Foto tomada de Juventud Rebelde

Para el actual historiador de la casa de altos estudios oriental, es imperativo trasmitir a los más jóvenes ese legado de compromiso, identidad y orgullo, sedimentado por alumnos como la heroína Vilma Espín y los mártires Frank País y Pepito Tey, entre otros muchos.

Con él coincidía la Doctora Diana Sedal cuando al resumir el acto por la declaratoria significaba que el nuevo merecimiento «nos compromete no solo con la puesta en valor del Conjunto Patrimonial de la misma, sino con el uso responsable y sostenido de su manejo y la adecuada promoción y divulgación de sus valores tanto al público interno como externo».

La Doctora Milene Soto Suárez, del Departamento de Historia y Patrimonio, así lo precisaba: «Estos sitios emblemáticos de nuestra universidad contarán con un plan de manejo que abarca la educación en valores patrimoniales, reparación, cuidado y conservación. Es un nuevo reto y a la vez una fortaleza en el orden institucional. Nos toca reforzar los vínculos con la Oficina del Conservador de la Ciudad y las direcciones de Planificación Física por la proyección comunitaria con que estamos trabajando».

Consecuente con esa pretensión, horas antes de la oficialización de la declaratoria fue presentada la Visita virtual al Conjunto Patrimonial de la UO, fruto del quehacer de un equipo de trabajo liderado por la empresa Desoft y los departamentos de Historia, Patrimonio y Comunicación.

Accesible desde el portal institucional de la UO (https://www.uo.edu.cu/recorrido-virtual/) y como aplicación para móvil y máquinas de escritorio, la nueva herramienta materializa, con ayuda de las nuevas tecnologías, el propósito de amplificar los valores identitarios que atesora el importante centro oriental.

Oxigenada por el nuevo reconocimiento, la historia de siete décadas de la UO respira, se eleva. En quienes llevamos su savia nutricia por muchos sitios de Cuba y el mundo, hay orgullo legítimo. Los históricos muros del Alma Mater oriental, allí en la ladera de Quintero, se han convertido en Monumento y por eso se ufanan, y es mambisa su sonrisa.

Escrito por Odalis Riquenes