Luces y sombras, historia y solemnidad nunca han resaltado tanto la impronta de un espacio como sucede en el Cementerio de Santa Ifigenia. Tal parece que los monumentos funerarios se funden con los siglos y que vuelven a la vida los grandes héroes del pasado.

Inaugurado un 22 de abril de 1868, está entre los camposantos más antiguos de Cuba y constituye un emotivo homenaje a todos aquellos que se sacrificaron por la libertad de su tierra; por sus ideas y también por los sueños de justicia e igualdad social.

Entre sus tumbas, entre sus arcángeles y madonnas de mármol reina el silencio, pero también la inmortalidad. El tiempo parece no existir y solo vuelve a esta dimensión el visitante cuando la rutina de la guardia de honor los sacude del ensueño.

Allí reposan guerreros y sabios, filósofos y artistas, hombres universales y seres de luz. Son figuras imprescindibles de la historia Patria como Mariana Grajales, José Maceo, Guillermón Moncada, Frank País.

Y qué decir del Mausoleo que guarda los restos mortales de José Martí. Sus casi 24 metros de altura dominan toda la necrópolis y es sitio de obligada visita. Parece que el Apóstol sigue vivo, que su carne ha trasmutado en piedra para así protegernos cual figura omnipresente, que su espíritu vuela libre y acompaña a los hombres y mujeres de buena voluntad.

Cómo evitar el nudo en la garganta o el intercambio de miradas emocionadas cuando nos detenemos ante las cenizas del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. Entonces el monolito se yergue inmenso y resuena -desde el piso inerte y hasta las cimas encumbradas-, el concepto de Revolución.

Impresionan además por sus diseños la tumba de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria y la de Don Emilio Bacardí, primer alcalde de la ciudad y fundador del museo más antiguo del país.

De hecho los panteones de Céspedes y Mariana fueron trasladados intactos desde el sitio donde se hallaban, en el propio cementerio. Al conjunto se sumó una escultura (de 4,60 metros), de la madre de los Maceos fundida en bronce. La figura quedó emplazada a un costado de la tumba, coincidiendo con la ceremonia de inhumación de los restos de la heroína.

De igual forma y como parte de las transformaciones realizadas en la necrópolis durante el año 2017, estuvo listo un monumento dedicado a Perucho Figueredo, creador del Himno Nacional.

En la versión online de la revista Excelencias puede leerse:

“Encontrará también en su andar por el cementerio el Sendero de los Trovadores, donde el destino ha traído a su descanso eterno a personalidades de la cultura cubana, como es el caso de Pepe Sánchez, iniciador del bolero en Cuba; Ñico Saquito, cantante y compositor santiaguero; Miguel Matamoros, fundador del famoso trío Matamoros, y el no menos célebre músico Francisco Repilado (Compay Segundo)”.

Así, entre solemnidad y orgullo, Cubadebate llega el encuentro del arquitecto Omar López Rodríguez, director de la Oficina del Conservador de Santiago de Cuba, quien en 2018 se alzó con el Premio de Patrimonio Cultural por la Obra de la Vida, dada su trayectoria en el área de conservación patrimonial.

Hombre digno, hace un alto en sus muchas responsabilidades para contarnos todo cuanto necesitamos saber sobre el cementerio de Santa Ifigenia, Monumento Nacional desde 1979, por el rico arsenal histórico, arquitectónico y cultural que atesora.

Tomado de Cubadebate

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