El 12 de febrero de 1899 fue fundado en Santiago de Cuba el Museo-Biblioteca Municipal, el primero de carácter público del país, llamado a contribuir al desarrollo cultural de la urbe oriental.

Su apertura fue una de las tantas acciones que hizo a favor de la ciudad el patriota, escritor y alcalde Don Emilio Bacardí Moreau, con el apoyo destacados intelectuales, entre ellos su esposa Elvira Cape.

Poco a poco enriqueció su valiosa colección con piezas, obras de arte, documentos y objetos donados por familias ilustres, luchadores de las guerras de independencia del siglo XIX y otros gestionados por el propio Bacardí, incluso en el extranjero.

En los inicios radicó en dos inmuebles de la calle Santo Tomás, luego en San Francisco y posteriormente en Enramadas, siendo su primer director el artista de la plástica José Bofill Cayol, quien se mantuvo en ese cargo por más de 40 años.

La edificación que ocupa hasta la actualidad, en la céntrica intersección de Aguilera y Carnicería, no pudo verla concluida Bacardí por su deceso y correspondió a Elvira Cape- junto a un grupo de personalidades- llevarla a feliz término, con una sobria construcción de estilo ecléctico, proyectada por el arquitecto Carlos Segrera Fernández, cuyo diseño tiene aires de los palacios romanos.

Su ejecución transcurrió desde 1922 hasta 1927 y en el siguiente año Elvira lo inauguró oficialmente, con el nombre de Emilio Bacardí Moreau.

El tesoro que alberga el Museo Bacardí

De incalculable valor es la colección que exhibe y resguarda en sus fondos, en los 122 años de creado.

Más de 23 mil bienes atesora, entre documentos y manuscritos, reliquias históricas de carácter patriótico, partituras musicales, numismática, antigüedades curiosas, obras decorativas y de la plástica, así como objetos personales de figuras de la historia. Toda esa riqueza está organizada por temáticas en las diferentes salas.

Por ejemplo, la de Historia muestra lo relacionado con Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de las luchas libertarias en el siglo XIX, como son una réplica pequeña de la bandera que ondeó el 10 de octubre de 1868, confeccionada por Candelaria Acosta (Cambula) cuando ya era anciana, con la estrella solitaria bordada con sus cabellos canosos.

También, un billete con un valor de 1.00 peso firmado por Céspedes en su condición de Presidente de la República en Armas; y recursos que utilizó en la serranía de San Lorenzo, donde se refugió luego de ser destituido del cargo, como hojas de cupey empleadas para enseñar a leer y a escribir a niños de ese intrincado paraje de la Sierra Maestra, un cubo que confeccionó con su montura y la funda de su revólver.

Aparecen, además, la urna funeraria que guardó los restos mortales del patriota hasta 1910 al ser extraídos de una fosa común donde se encontraban, y la imprenta en la cual se imprimió el primer periódico independentista El Cubano Libre, que dirigió Céspedes y tuvo como redactor a José Joaquín Palma.

Del Héroe Nacional José Martí se exponen el frac y chaleco usados en Tampa, Estados Unidos, cuando pronunció los discursos “Con todos y para el bien de todos” y “Los pinos nuevos”, en noviembre de 1891.

Igualmente fotocopias de las actas de reconocimiento y exhumación del cadáver, instrumental médico empleado para este último proceso, número del nicho donde descansaron sus restos y fragmentos de la madera del ataúd en que fue trasladado su cuerpo inerte desde Remanganagua, en Contramaestre, hasta la ciudad.

Declarado Monumento Nacional, el Museo Emilio Bacardí tiene espacios exteriores como el Callejón Bofill, en su lateral izquierdo y nombrado así por su primer director, quien tuvo la iniciativa de recrear una calle con elementos arquitectónicos originales de la época colonial.

Se observan, por ejemplo, adoquines, amplios portones y balcones salientes de varios estilos, faroles del alumbrado público, rejas decorativas, corredor con su pretorio de acceso en la fachada de la vivienda simulada y tarjas y lápidas rescatadas de diferentes sitios de la antigua plaza.

Están emplazadas en el patio piezas de la etapa neocolonial y la guerra hispano-cubano-norteamericana, como un cañón del crucero acorazado español Cristóbal Colón, y proyectiles.

En el año 2015 se anexó a esa instalación la Sala de Artes Decorativas, en el otrora Club San Carlos, frente al céntrico Parque Céspedes.

Cuenta la instalación igualmente con un centro de documentación a cuyo valioso caudal de conocimiento acceden investigadores, historiadores, periodistas, estudiantes y otros.

Muchas personas traspasan el amplio umbral de la centenaria institución para apreciar exponentes únicos o revisar estudios e investigaciones, ya que sus especialistas se mantienen hurgando en cuanta historia envuelve a cada pieza o personalidad vinculada a su historia.

El Museo Provincial Emilio Bacardí atesora en sus 122 años un valioso patrimonio histórico de Santiago de Cuba, el país y un poco más allá.  

Escrito por Marlene Montoya y publicado en la Agencia Cubana de Noticias