La pandemia de la Covid-19 no ha detenido la construcción de lo que será el Museo del Primer Frente. Aunque la labor se ha ralentizado los obreros no han dejado de trabajar, siempre cumpliendo con las medidas higiénico-sanitarias para evitar el contagio, comenta a Sierra Maestra el ingeniero Héctor Jesús Fonseca Ramos, inversionista principal.

Recordamos a nuestros lectores que el nuevo museo estará ubicado en el antiguo Ayuntamiento, frente al parque Céspedes, el mismo sitio desde donde Fidel se dirigió por primera vez al pueblo santiaguero tras el Triunfo de la Revolución. Según el ing. Fonseca, se mantendrán intactos el Salón de la Ciudad, el Salón del Presidente y el Cabildo, con solo una restauración, pues el edificio ha sido contaminado por termitas y dañado por la humedad.

El resto del espacio sí está sufriendo grandes transformaciones, aunque respetando la arquitectura original, pues será utilizado como museo de nuevo tipo, con toda la tecnología que se ha venido instalando en sus semejantes del Segundo Frente y el Palacio de Computación. “Habrá una sala 3D, las pantallas táctiles y la iluminación que se requiere, pero también se piensa crear una experiencia auditiva y sensorial muy interesante”, explica Fonseca Ramos. “Habrá salas específicas, como las dedicadas a la mujer, a los campesinos, etc. Y una sala de exposiciones transitorias. Crearemos un baño para discapacitados, que antes no existía, y estamos instalando un sistema hidroneumático de impulsión del agua, con lo cual no habrá necesidad de tanque elevado, que es casi imposible de poner en el edificio”.  

“Durante la pandemia no nos hemos detenido. Estamos haciendo todo lo que es la restauración de la yesería, los pisos, los techos y la creación de nuevas divisiones, siempre cuidando de no sobrecargar los edificios originales. Ya vio la zanja del equipo de impulsión de agua, está abierta y la cisterna reparada. Ahora mismo, el equipo trabaja en restaurar la cobertura, conservando siempre el estilo de tejas francesas, pues hay partes del Museo que se mojan.

“El trabajo sí se ralentizó al principio”, admite, “pero poco a poco nos fuimos adaptando. Somos cuidadosos con el lavado frecuente de manos, el uso del nasobuco, la mayor distancia posible entre los obreros y además, que no se aglomeren en pequeños espacios, que estén solo los que se necesitan para cada actividad. Hay quien pasa por lo que era Cultura, mira para adentro y piensa que el trabajo va lento, pero nada que ver. Es solo que la planta baja es donde se almacenan los materiales, y el trabajo lo estamos haciendo primero en los pisos superiores”. Efectivamente, se ve que no es un trabajo sencillo, pues los locales son bastante antiguos y no están en el mejor estado. 

En el proyecto están participando la Empresa de Restauración de Obras y Monumentos (Ercom); el Fondo de Bienes Culturales con dos grupos: Milart, y Fénix (restauración de muebles); la Cooperativa Crea Entorno (carpintería); Caguayo (Adalberto Rojas es un herrero cuentapropista que ha ayudado con todas las rejas); Copextel; Emproi 15; Aguas Santiago, etc.

Tomado del Sierra Maestra