Ayyyy Mamá Inés, ayyy Mamá Ines/ Todos los negros tomamos café/ pero Belén, Belén, Belén,  a dónde estás tú metida/ que por to’ Jesús María  te busqué y  no te encontré/ Ayyyy Mamá Inés, ayyy Mamá Ines/ estaba en case e’ madrina que ayer me mandó a buscar/ en el solar de  la esquina para reír y cantar/ Ayyyy Mamá Inés, ayyy Mamá Ines

Así reza una de los temas más conocidos del cancionero popular cubano, muchísimos más ritmos rinden tributo al café y a toda la ritualidad que ha acompañado su consumo durante siglos. La infusión ha marcado la vida social política, económica y cultural del país, sin embargo es en la región oriental donde se produce el cerezo que tanta demanda tiene en las familias cubanas por lo que hay una relación especial que acompaña todo el proceso desde que se siembra hasta que hace las delicias de quienes los consumen.

Una de las particularidades del café en la cotidianidad cubana es su consumo social, estamos acostumbrados a tomarlo en pequeñas dosis, fuerte, oloroso que llene los espacios y casi que queme la boca. Ese café ha evolucionado, sin embargo su marca como elemento unificador ha sido notable en el espacio público cubano. A esa evolución nos acercamos en conversación con la joven investigadora santiaguera Sahay Fajardo Videaux.  

¿Cómo surgió la idea de interesarte por el estudio de los cafés en Santiago de Cuba como espacio de socialización de ideas? 

Haciendo la tesis para la licenciatura, un estudio de familia específicamente, una migrante venida de Saint Domangue, actualmente Haití, note la influencia que tuvieron estos grupos migratorios, en la transformación social y económica de las antiguas Villas en ciudades modernas. Unos de los aspectos que coincidían en destacar los autores, era la aparición de una infraestructura de servicios, en su mayoría gastronómicos, entre ellos resaltaban los Cafés por la posibilidad que ofrecen para la reunión y el debate. Así surgió el interés por estos espacios.

¿Cuándo se convirtió en costumbre asistir a los cafés para socializar?

Según la historiografía los primeros Cafés surgen en la capital durante la toma de la Habana por los ingleses en 1762, sin embargo no hay pruebas que a partir de ahí se haya extendido esta práctica por todo el país,  en el  caso particular de Santiago de Cuba  la primera referencia  escrita  de la existencia  de los café  se remonta al años 1803. Conocido como el Café Concert Tivolí, se cuenta que era un lugar bellamente adornado, donde se podían degustar delicias francesas y disfrutar de conciertos, situado en los barrios franceses.  Ya en 1828 existían alrededor de 26  Cafés dispersos por toda la cuidad, estos datos indican la presencia de la costumbre.  Teniendo en cuenta que para que  para que una práctica se  convierta en costumbre  se requiere entre otras cosas de tiempo,  es posible situar  la  de  asistir  a los cafés para socializar en la primera  mitad del siglos XIX , por lo menos para Santiago.

¿De dónde provino ese hábito?

Según la historiografía los primeros Cafés surgen en la Habana durante la toma de la Habana por los ingleses en 1762, sin embargo, no hay pruebas que a partir de ahí se haya extendido esta práctica por todo el país, en el caso particular de Santiago de Cuba la primera referencia escrita de la existencia de los café se remonta al años 1803. Conocido como el Café Concert Tivolí, se cuenta que era un lugar bellamente adornado, donde se podían degustar delicias francesas y disfrutar de conciertos, situado en los barrios franceses. Ya en 1828 existían alrededor de 26 Cafés dispersos por toda la cuidad, estos datos indican la presencia de la costumbre. Teniendo en cuenta que para que para que una práctica se convierta en costumbre se requiere entre otras cosas de tiempo, es posible situar la  de asistir  a los cafés para socializar en la primera  mitad del siglos XIX, por lo menos para Santiago.

Esta costumbre se extendió por toda Europa durante la segunda mitad del siglo XVII, en Francia los Cafés parisinos se hicieron muy famosos, en ellos se reunían estudiantes, grupos bohemios y políticos, incluso fueron centros de conspiración, al punto que café fue llamada la bebida de la Revolución. Inglaterra por su parte fue el primer país de Europa en tener un café, la práctica de beber café proviene del Medio Oriente, a manos de un griego surgió el primer establecimiento de este tipo en Londres, en 1652, en 1675 el Rey mandó cerrarlos por considerar subversivos y centros de conspiración los que no duro mucho por la aceptación que tuvieron estos sitios. Hasta donde mi conocimiento alcanza estos países europeos, son las  vías de entrada de este tipo de comercio en la Isla. 

¿Quiénes eran las personas que se reunían en esos espacios?

Los cafés fueron visitados regularmente por hombres blancos de familias adineradas, aunque no estaba establecido por la ley, prohibición alguna para que asistieran las mujeres.  Estos establecimientos no escapaban a las distinciones clasistas y racistas de la época, de modo que también los habían donde se reunían hombres libres de la clase trabajadora blancos, negros o mestizos. En el caso de las mujeres, las limitaciones para su afluencia constante a estos sitos eran regulados por la sociedad que establecía que se “veía mal”, sin embargo, podía hacerlo de manera ocasional acompañada de un galán. Otra mirada sobre los asiduos al café son los trabajadores generalmente sirvientes blancos o mestizos claros y en pocos casos mujeres, nunca negros pues estaba prohibido para ellos la preparación de bebidas y alimentos para el consumo de los Señores.

¿Qué ideas se manejaban allí?

Las preguntas sobre los temas que se debatían y el pensamiento te las contesto todas juntas por su relación. Los café fueron escenario de interacciones intelectuales, alianzas y rivalidades masculinas. Planificados o por casualidad los   encuentros respondían a los ritos de cortesía propios de la época, y al fomento de las costumbres locales: el saludo, prestarse el periódico, asumir la cuenta del invitado, invitada o del visitante extranjero si es de su agrado, el respecto en las discusiones y hasta los duelos si se ha faltado al honor. A partir de estas prácticas comienza a definir rasgos identitarios de los citadinos e incluso de la idiosincrasia como la tan mencionada hospitalidad de los santiagueros. Las ideas compartidas eran variadas se hablaba de política, de economía, de poesía, las mujeres y también se comentaban los acontecimientos locales y en ocasiones privados, los debates iban desde las corrientes de pensamiento más avanzadas de la época hasta la moral y el comportamiento de los otros.

¿Cómo sirvieron estos espacios y los encuentros que se realizaban en ellos a la integración de Santiago de Cuba a las corrientes de pensamiento más avanzadas de distintas épocas? 

El debate de prensa jugo en papel muy importante como dinamizador y socializador de los criterios que allí se debatían, esta fue una de las vías por las cuales se introdujeron en Cuba las reformas del pensamiento ilustrado, de este modo llegaron, al conocimiento popular. También fueron debatidas apoyadas o condenadas las ideas sobre la independencia, sobre los derechos y la posibilidad de los cubanos de ser independientes de España y sobre los métodos para alcanzar este objetivo.  Al comenzar la guerra de 1868 los Cafés fueron cerrados algunos o se les impuso horarios de cierre a otros para evitar las conspiraciones. Todo ello demuestra la capacidad de este espacio como dinamizador social, en tanto permite la interacción de ideas afines o contrarias, así como la realización de alianza y el fomento de valores o la disidencia de estos. 

¿Había una ritualidad especial en torno al café como bebida o era solo un motivo para reunirse?

Desde entonces la ciudad ha cambiado mucho y los Cafés han perdido su protagonismo como espacio de encuentros. Entre otros factores, las carencias enfrentadas durante el periodo especial influyeron en el cierre y reutilización con otros fines de muchos de estos espacios, algunos quedaron reducidos a las cafeterías de expendio rápido, lo que limita las posibilidades de socializar.  El confort de los espacios, la calidad y los precios de las ofertas siguen siendo limitantes para que los cafés, puedan volver a significar para esta cuidad lo que antes eran. Nos es posible decir que no es una práctica perdida, pero si tenemos en cuenta la  historia,   se puede notar que es bastante débil.

¿Cuáles pudieras considerar los cafés más emblemáticos actualmente?

Hoy los café son visitados por todo tipo de personas y de todas las edades, por ejemplo en el Dranguet es posible encontrar con frecuencia a los estudiantes del Conservatorio, a los trabajadores del parque Céspedes, los del Conservador de la Ciudad y de otros centros alrededor y algunos extranjeros; en el Sofía regularmente  estudiantes extranjeros, personas que van a conectarse a la wifi del Parque, entre otros que disponen de divisas para comprar sus ofertas. El Mamá Inés, con una oferta más accesible y situado cerca de punto de trasportación, es menos frecuentado por las limitaciones en la oferta, parecido sucede con el Plaza de Arma.  Otros como el Ajedrez fueron abandonados por algún tiempo y ahora se rehabilitan pero con ofertas que limitan la permanencia y la frecuencia.  

¿Asistir a unos y no a otros, tuvo en su momento y en la actualidad alguna significación especial?

Como había dicho antes los Cafés no escapan a las distinciones de cada época, hay las principales distinciones en Cuba se hacen a partir de las posibilidades económicas, por eso no todos pueden frecuentar los cafés, muy a pesar de las facilidades o no de los horarios laborales y las responsabilidades del hogar. Y aunque la ley no lo establece, los propietarios y administradores al elegir ofertas, precios y monedas influyen en quienes pueden y quienes no visitar y/o frecuentar el Café.  

Escrito por Yasmany Herrera Borrero y publicado en el sitio web de la UNEAC

NOTA: la imagen es sólo de referencia, actualmente la Casa Dranguet está cerrada cumpliendo las orientaciones debido a la COVID 19.