Lejos de restarle protagonismo a la serranía, que sustenta la mayor producción cafetalera en el país, el primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, ponderó recientemente las potencialidades del llano en la imperiosa tarea, al afirmar que Santiago de Cuba ha comenzado a romper el mito de que el café solo se da en la montaña.

Sus palabras están avaladas por un recorrido que le permitió constatar cómo, para contrarrestar importaciones de este renglón –que en 2019 alcanzó la cifra de unas 8 000 toneladas del grano, de acuerdo con el Ministerio de la Agricultura–, en ese paisaje que a lo largo de la circunvalación corona a la Ciudad Héroe, resalta el verdor de jóvenes cafetos intercalados con otros cultivos.

Se trata de los llamados polígonos agropecuarios «Revolución», establecidos a fines de 2019 por la dirección de la provincia, para producir hortalizas, viandas, granos y carnes, destinados a la elaboración de alimentos –con cero empleo de combustible fósil y un mínimo de materias primas importadas–, en los polígonos integrales urbanos, cuya oferta a la población ronda ya los 70 productos.

En su policultivo no podía faltar el café, pues aunque la medida del Estado cubano para fomentarlo en el llano está dirigida fundamentalmente al occidente de la nación, sin descuidar la urgencia de renovar las plantaciones en el lomerío.

La actividad cafetalera se desarrolla fundamentalmente en nueve provincias del país: Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma y Holguín producen el 90 % del café nacional, siendo Santiago de Cuba la mayor productora. Por su parte, en la región central lo hacen Sancti Spíritus, Cienfuegos y Villa Clara con el 7 % de la producción, y en el occidente las provincias de Artemisa y Pinar del Río con el 3 %, de acuerdo con declaraciones de Miguel Ángel Arregui Martínez, presidente del Grupo Agroforestal, perteneciente al Ministerio de la Agricultura, en la Mesa Redonda en 2019.

De ahí que Santiago de Cuba valore el impacto de esta modalidad complementaria.

¿DE LA LOMA AL LLANO?

En opinión del investigador Felipe Martínez Suárez, director de la Estación Experimental Agroforestal del Tercer Frente, no obstante la reconocida obra social edificada por la Revolución en la montaña, las zonas altas, que por su temperatura y humedad cosechan el grano de máxima calidad, atraviesan un éxodo poblacional que priva a este exigente cultivo de la fuerza más ducha en su manejo.

Para estimular la producción en este contexto, «en la serranía –argumenta–, también se aumentó el precio del café (el arábigo de primera a 161 pesos la lata y el robusta de primera a 108 pesos la lata), y se introdujeron  tecnologías que elevan los rendimientos y benefician al productor; de ahí que al no resolver el problema de alcance nacional, se imponga buscar zonas del llano con grandes asentamientos poblacionales, pues si creamos las condiciones y se capacita al personal, vamos a tener café.

«Por sus condiciones naturales y tradición –añade–, Cuba tiene que concentrarse en la exportación del grano de alta calidad. No puede seguir importando, y menos para la canasta básica normada y otras formas de consumo interno, que en buena medida pueden satisfacerse mediante esta alternativa generadora, igualmente, de cientos de empleos de notables ingresos».

Según el estudio de la citada entidad científica, el proyecto  basado en la norma cubana para el desarrollo del café, requiere de suelos aptos con un mínimo de condiciones para el cultivo, así como la cercanía de una fuente de abasto con suficiente agua para enfrentar sequías, el efecto de fuertes vientos y las exigencias de suelos pesados que tienden a agrietarse.

Desde el punto de vista agrotécnico, se cuenta con una fórmula  lograda en Segundo Frente, de conjunto con el proyecto de cooperación Cuba-Vietnam, que incluye la preparación y manejo de las áreas de siembra, y permite un desarrollo adecuado del cultivo y rendimientos productivo de dos toneladas promedio por hectárea en el llano.

Para humanizar el trabajo en las provincias de mayor peso, se prevé la inclusión de equipos, entre los cuales podrían citarse hoyadoras mecánicas para la perforación del suelo y equipos de preparación de tierra, pues el policultivo establecido presupone intercalar la producción de viandas, granos y hortalizas, con destino a la población y a compensar la inversión.

ara humanizar el programa, se prevé el uso de equipos de preparación de tierra, hoyadoras y moteadoras para el arbolado de sombra. Foto: del autor

SANTIAGO VA EN SERIO

Dada la voluntad del Partido y el Gobierno en la provincia, Felipe Martínez valora de muy concretas las acciones emprendidas en Santiago de Cuba, donde los polígonos de la circunvalación, llamados a sumar 20 hectáreas de café en los alrededores de la ciudad, son apenas el inicio de una tarea que cobrará auge en los venideros meses de abril, mayo y junio.

«Nuestro fuerte sol es conocido –señala–, y la primavera reserva el mejor momento para la siembra. En el polígono Chalons ya existe una hectárea y dos se fomentan en el llamado anillo de la circunvalación, mientras otras áreas se acondicionan con agua y sombra de matas de plátano, yuca y piñón. De este último, se planta la variedad florida que atrae a las abejas del colmenar, y sirve de sostén del bejuco del ñame».

Perteneciente a la Empresa Agroforestal Gran Piedra-Baconao, en el polígono El Anillo su jefe Noel Cleger Castillo, y Miguel Cordié Rivera, especialista agrícola, cuentan con 19 trabajadores habituales y el apoyo de la comunidad para completar diez hectáreas de café asociados a terrenos silvícolas que proporcionan sombra, aunque al inicio utilizaron pencas de guano, coco y palmeras.

Sobre el proyecto de la provincia, Martínez Suárez amplió que basado en la variedad Robusta se crearán, además del polo de la ciudad de Santiago de Cuba, otros dos. El primero, denominado Bungo-5 por su ubicación en esos llanos de Contramaestre, comprenderá 200 hectáreas atendidas por la Empresa Agropecuaria América Libre, y estructuras productivas de las FAR.

De las 40 hectáreas iniciales del lugar, ya se establece el cultivo, con sus requerimientos, en tres. El tercer polo de 138 hectáreas, hasta ahora, se localiza en Naranjal, cerca del poblado de Baire, todo lo cual da una idea del volumen productivo a lograr en el territorio, y el nada despreciable aporte en alimentos del policultivo indicado entre los cafetos.

Por la necesidad de contribuir al programa de recuperación cafetalera en el país, cuyo reto de lograr en el año 2030 no menos de 30 000 toneladas de café centra lógicamente la atención en el lomerío, la  Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar instó en su balance anual a sumar las fincas, parcelas y patios del movimiento a la experiencia acogida en el llano.

En igual contexto, el director de café, cacao y coco, del Grupo Agroforestal del Ministerio de la Agricultura, Elexis Legrá Calderín, dijo a Granma que entre los 60 millones de posturas a preparar en viveros, para sembrar este año por la renovación de 7 000 hectáreas en campos tradicionales, se destinarán dos millones a la modalidad en los cordones perimetrales y otros puntos de las grandes ciudades.

Escrito por Eduardo Palomares y tomado de Granma