Considerado como un conjunto de edificios extraordinarios por su arquitectura, por contener numerosas obras de arte, además son elementos fundamentales en el desarrollo de la trama urbana y testigos de hechos históricos muy importantes, el conjunto de iglesias coloniales resalta dentro del patrimonio religioso de la ciudad de Santiago de Cuba –en su mayoría en el centro de la urbe–, aunque a muchos de los templos hoy les urge profundas intervenciones constructivas.

Plantean los especialistas, en diferentes investigaciones, que dichas edificaciones reflejan un arte de origen colonial, algo nuevo en la urbe en el momento en que fueron edificadas, y que además evocan la fuerte personalidad de la ciudad de Santiago de Cuba, detalle este último que les hace sobresalir de sus similares en otras antiguas villas de la Isla y que convierte este conjunto de templos en un patrimonio que solamente existe aquí en la Ciudad Héroe.

Iglesia de Santo Tomás, de las más antiguas e importantes en Santiago de Cuba, al lado su plaza asociada. Foto J. Loo Vázquez

Según la MsC. Nancy Giraudi, Directora de la Oficina Técnica, de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), hay la urbe, en el centro histórico, iglesias de una, tres y cinco naves, y asociadas a ellas existieron plazas porque no todos entraban a las edificaciones y escuchaban las liturgias desde estos espacios públicos.

“Tenemos iglesias de una sola torre, de dos torres campanario, que es el caso de la catedral y otras, por ejemplo, está la iglesia de Nuestra Señora del Carmen que simulación del estilo barroco y no tiene torre”, asegura la especialista y añade que “otro elemento que caracteriza estos templos es el uso de la carpintería, que es esencial en el diseño de las puertas españolas, hay muchas decoradas con clavos, también el uso de diferentes elementos de herrería como los agarres para cerrar las puertas, los llavines, bisagras… todos son accesorios relacionados con la arquitectura colonial”.

El acceso a las iglesias a partir de los escalones es una singularidad de los templos coloniales de Santiago de Cuba consecuencia de la adaptación al terreno. Foto J. Loo Vázquez

La ciudad de Santiago de Cuba, con sus montañas y mar, con su relieve ondulante tiene dentro de su trama y visualidad los templos coloniales, y justamente esa particularidad de mimetizarse con su entorno, es una de los rasgos singulares de este conjunto de iglesias del centro histórico, a decir de los especialistas, porque “es una arquitectura que dialoga e incorpora el paisaje”.

Esta característica se traduce en edificaciones que desde sus ventanas, puertas, atrios, corredores… se divisa el paisaje, las calles y su vida cotidiana, las escenas marineras, el mar y las montañas, el relieve escalonado de la urbe anfiteatro.

Estas iglesias, igual que el resto de la arquitectura desarrollada en Santiago de Cuba, se adapta a la topografía del relieve, apoyándose en el terreno con modificaciones bastante imperceptibles.

Por eso parece que los templos coloniales dialogan con el suelo, ascienden desde la bahía hasta lo alto de las colinas, y mediante escalinatas, se convierten en atalayas dentro de la ciudad, aportando a esa singularidad de urbe mirador, original forma de adaptación que es, según los entendidos, algo genuino y peculiar de esta arquitectura santiaguera.

Los puntales alto es una solución al calor en la ciudad. Foto J. Loo Vázquez

La llamada “tierra caliente” lo es por la temperatura, la intensidad del sol y también por el alto grado de humedad, de ahí que sus construcciones asuman dichas singularidades y le den solución, a este y también al problema de los sismos, habituales por estos lares.  

De esa realidad no escapan los templos coloniales que con puntales altos, igual que los vanos de puertas y ventanas, óculos expresamente diseñados para ventilación adicional, los patios y las galerías interiores para crear un agradable microclima y el escalonamiento de las construcciones para el aprovechamiento de las refrescantes brisas, fueron parte de la solución al calor.

Los interiores y las galerías fue otra solución al tema del calor. Foto J. Loo Vázquez

Los movimientos telúricos de Santiago de Cuba sorprendieron a los más avezados constructores. Las tecnologías españolas sufrieron en la isla caribeña el impacto de los frecuentes sismos. Se impuso entonces el uso de materiales criollos, una singularidad que es, quizás, la principal responsable que hoy muchas de estas iglesias aún hoy estén en pie.

Se trata de una sencilla y eficaz solución: el cuje, que es la utilización de la madera como estructura portante, es un invento netamente criollo y que tiene en Santiago de Cuba numerosos exponentes.

“Cuando los españoles empezaron a construir en Santiago de Cuba se dieron cuenta que esta era una ciudad sísmica, tuvieron que construir con muros más anchos, con forma trapezoidal. El cuje era una manera de aligerar los muros de mampuesto, se usaban a partir de los dos metros de altura de los muros”, asegura la especialista de la OCC.

La tecnología del mudéjar aporta belelza a los techos de las iglesias coloniales de la ciudad. Foto J. Loo Vázquez

Por último, los templos coloniales de Santiago de Cuba son un excepcional exponente del uso de la tecnología mudéjar, con adaptaciones propias, que lo hace diferente al proveniente de España y del que se empleó en el resto de las colonias en América.

“Son trabajos en madera que son verdaderas obras de arte porque son manualidades que le dieron y aún le dan, sustento a la estructura y belleza a la arquitectura… en algunas iglesias, como la Santísima Trinidad, estas estructuras están a la vista pública, en otras como en la Catedral, están cubiertas y uno piensa que es una estructura de mampostería”, asegura Giraudi.  

Las iglesias soloniales atesoran valiosas obras de arte. Foto J. Loo Vázquez

Los templos coloniales de la ciudad de Santiago de Cuba tienen un inestimable valor que algunos especialistas consideran, incluso, que bien podrían ostentar la categoría de Patrimonio de la Humanidad, o al menos, ayudar a que el maltrecho centro histórico de la urbe sí alcance tal distinción.

El que estas iglesias lograran ser reconocidas como un bien patrimonial de la humanidad ayudaría considerablemente a conservar tal riqueza material que hoy se ve seriamente en peligro debido a su fragilidad, a las condiciones económicas de Cuba y a los recurrentes desastres naturales.

“El patrimonio religioso de Santiago de Cuba tiene valores excepcionales. Por ejemplo, el conjunto de iglesias coloniales del centro histórico es uno de los más importantes de Cuba y también es de los más completos, pues tiene valores artísticos, históricos, culturales, arquitectónicos, ambientales… y todos estos templos tienen el primer grado de protección, aunque tienen también diferentes grados de deterioro”, acota Nancy.

Muchos de los templos coloniales de la ciudad tienen daños que ponen en riesgo un importante patrimonio. Foto J. Loo Vázquez

No son pocos los casos en que rescatar un edificio antiguo resulta hasta más costoso que construir uno nuevo.

Sin embargo, urge la necesidad de proteger el patrimonio religioso de la urbe, en especial sus templos coloniales: “hay que proteger cualquier tipo de patrimonio, pues así se protege la historia, el que protege la historia salvaguarda la cultura, y quien salvaguarde la cultura, resguarda su riqueza…”, sentencia Nancy Giraudi, Directora de la Oficina Técnica, de la Oficina del Conservador de la Ciudad.