Efraín Hechavarría Pagán, es uno de los artistas en esta ciudad, que pinta con el pigmento del café. Ocho exposiciones ha inaugurado con esta técnica desde el año 2016, fecha de su debut en la experimentación con este grano.

En la actualidad prepara una muestra que tendrá como destino La Habana con el tema de la negritud y lo afroamericano.

Hace más de dos siglos que el café se introdujo en Cuba y lejos de cuestionar orígenes muchos le degustan como ritual autóctono. El cultivo minó la región de la Sierra Maestra cuando la inmigración francohaitiana se asentó en el territorio. Fue tan próspera la cosecha que para el siglo XIX, a Cuba se le miraba como el primer exportador de café a nivel mundial.

Esta historia va más allá de la degustación del aromático grano, porque en esta región, el café tiene un uso para admirar desde la estética del arte. Los creadores Elizardo Plumer, Reynaldo Pagan Avila, Nilda Rivero, entre otros, dieron textura y olor a varios soportes con el extracto del café.

En el poblado del Caney, Efraín Hechavaría también conoce los secretos de la técnica y rellena esta cafetera más de cinco veces al día: “Un día llegué a la casa de mi maestro en ese entonces, Pagán Ávila y vi un plato con café al sol, cuando le pregunté me dijo que era para una práctica especial. Y me ofreció lecciones. Comencé la técnica con la acuarela sobre papel y luego fui experimentando”, comentó el creador.

Lo elabora sin azúcar para no espesar la bebida, cuando el olor y el tiempo se acoplan, la bebida no va a las tasas; este envase es el ideal para que el fuego termine el proceso de eliminar el agua y sacar esta resina.

Escrito por Karina Sotomayor y publicado en TV Santiago