La jornada para conmemorar los 215 años de la presencia de los franceses en el oriente cubano inició este 20 de noviembre en la provincia de Guantánamo. 

Hasta mañana 22 de noviembre, variadas actividades culturales y académicas recordarán la fecha en que por primera vez una sociedad gala comprara el entonces Hato de Santa Catalina, momento a partir del cual inmigrantes de Haití, Francia y EE.UU llegaron a esta región del extremo oriente cubano.

El evento, está auspicio del Comité provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), la Dirección de Cultura en el territorio, la empresa de Café Alto Serra, la Cátedra de Estudios Franco-Cubanos y Caribeños de la Universidad de Guantánamo, el Montaigne/Montesquieu de la Universidad de Oriente (UO) y la Alianza Francesa de Santiago de Cuba.

Durante esos días investigadores como las Doctoras María Elena Orozco, Lourdes Rizo Aguilera y Yaumara López, de la UO, ofrecerán conferencias e intercambiarán con los asistentes, se debatirá en torno a los proyectos de restauración, la arquitectura industrial francesa y su influencia en el oriente y occidente de Cuba.

Así como las características y modos de vida de las familias Riveaux-Girard, Manet Petit y Beneguí, la historia de esta última se podrá escuchar a partir del documental radial de la periodista Martha Reyes Noa.

Se incluye además en el programa actividades de intercambio con la Tumba Francesa Pompadour Santa Catalina de Ricci, patrimonio inmaterial de la humanidad; la exhibición y degustación de platos típicos y se realizaran visitas a las ruinas de los cafetales en Yateras, El Salvador y Niceto Pérez, lugares donde perduran aún costumbres y edificaciones francesas.

De igual forma los asistentes podrán disfrutar de la muestra del artista plástico guantanamero George Pérez y los conciertos con temas de Saint-SaÃ’ns, Gabriel Fauré, Claude Debussy y Francis Kleynjans en la Sala Antonia Luisa Cabal de esta ciudad.

Según Jorge Núñez, presidente de la Uneac en Guantánamo la jornada promete ser un momento ideal para recordar la impronta de la emigración franco-haitiana, que marcó en el siglo XIX la vida económica, cultural y demográfica de esta región.

Información tomada de Prensa Latina

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