Las delegaciones participantes en el 38 Festival del Caribe protagonizarán hoy el Desfile del Fuego, que culmina con la Quema del Diablo, con el cual la ciudad despide el principal evento del área dedicado a la cultura y tradiciones populares.

Con la Quema del Diablo, en La Alameda, se dice adiós a todo lo malo, para recibir buenos augurios, oportunidad en la cual las personas arrojan diferentes objetos mágico religiosos y deshacerse de todo aquello que aflija al cuerpo y al espíritu.

Desde la Plaza Dolores y hasta La Alameda, pasando por el Parque Céspedes, se realiza el hermoso pasacalle donde los santiagueros tienen la oportunidad de despedir a los artistas que más que de una u otra nación, se definen en estos días en la urbe como seres caribeños.

Otra vez dejan de tener importancia los idiomas, los credos, las etnias… pues la mezcla de personas de diferentes orígenes se dibuja como un gran mosaico caribeño.

La 38 edición de la vistosa Fiesta del Fuego estuvo dedicada a Puerto Rico, y en todo momento se hizo latente no solo los géneros de la música de la nación boricua, sino el agradecimiento de ellos por la solidaridad del Festival del Caribe.

Entre lo más significativo estuvo este año el espectáculo en homenaje a la rebeldía esclava en el Monumento al Cimarrón, en El Cobre, la Oda a Yemayá, ritual mágico-religioso en la playa Juan González, y el Gran Gagá, festividad de origen haitiano.

El coloquio El Caribe que nos une otra vez ratificó los vasos comunicantes que fundamentan la unidad y la integración en el Caribe, diverso y plural, extendido más allá de los contornos insulares para sumar a los del continente bañados por el mismo mar.

De forma ininterrumpida, la Casa del Caribe organiza esta fiesta cultural que en esta ocasión logró convocar a más de 700 participantes de unos 27 países, y que mostraron aquí lo mejor de su arte y compartieron los saberes en áreas como la historia, historia del arte, estudios etnográficos, antropológicos, entre otras áreas.