Además de ser protección y adorno de las viviendas, en la ciudad de Santiago de Cuba las rejas tienen una historia que contar: son parte del legado de las migraciones francesas que se asentaron en esta urbe durante los siglos XIX y XX, y además, hablan del estatus económico de las familias que las encargaron, del artesano que las fabricó y hasta de la etapa en que se construyó esta pieza metálica y la edificación donde está colocada.

Según la DraC. Varinia Estévez González, profesora del departamento de Historia del Arte, de la Universidad de Oriente, no es hasta 1840 cuando se tienen evidencia de la realización de proyectos constructivos con una definición importante donde el elemento de las rejas tiene una característica muy acentuada, como resultado de las migraciones de los franceses de Saint-Domingue y luego desde la propia nación gala, entre ellos artesanos y herreros.

Foto cortesía de la entrevistada

“Con ellos llegaron las rejas de hierro y el espíritu moderno. Ya existían de madera torneada pero los franceses implantaron las rejas de hierro. Fueron tomando un repertorio de formas, hermoso e interesante a la vez, con el uso de los rombos, las puntas de lanza y de la llamadas voluta que luego se le llaman decoración en forma de “S”. A veces se presentan en diseños combinados, otra en forma de reflejo entre la parte superior y la inferior, en ocasiones formando cenefas, y en algunas con aires muy franceses cuando asumen formas como la flor de lis o la flor de lira”, asegura.

Detalles de los decorados de las rejas. Foto cortesía de la entrevistada.

En algunos casos, como era costumbre en esa época, también se representaba la fecha de construcción de la casa. Otras apuntan a que pudieran haber sido importadas y no fabricadas en el país, pero este último detalle se investiga aún.

Detalles de la decoración de las rejas de Santiago de Cuba, con influencia francesa. Foto cortesía de la entrevistada

La mayor parte de las rejas con marcada influencia francesa se localizan en la parte baja de la urbe, lo que era conocido antiguamente como el barrio francés que luego, a partir de 1810, forma parte del barrio de la marina.

“Las rejas de Santiago de Cuba necesitan ser estudiadas. Primero son un elemento de identidad, también da detalles, como la fecha de construcción, de las edificaciones donde se encuentran y permite estudiar la clase económica a la que pertenecían los dueños de esos sitios”, asegura la investigadora.

En las rejas se ubicaban las fechas de construcción de las casas. Foto cortesía de la entrevistada

“De arquitectura, rejas, artesanos y algo más” fue la ponencia que presentó la DraC. Varinia Estévez González, como un enfoque que si bien no es novedoso, siempre destaca elementos interesantes a la hora de estudiar la huella francesa en Cuba, especialmente en Santiago y en el centro histórico de la urbe.

“Me gustan mucho las rejas del antiguo hotel La Caridad, en la calle Gallo, son rejas de cajón, y también las de una vivienda en La Alameda que se piensan deben haber sido importadas”, sentencia.

Vivienda # 853, en la Alameda. Foto cortesía de la entrevistada.
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