El III Coloquio Lo francés en Cuba y el Caribe fue convocado por el Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cafetalero (Casa Dranguet) para julio próximo, en esta ciudad, en el ámbito del Festival del Caribe.

Será un espacio para el intercambio de experiencias profesionales e historias de vida, según la convocatoria que involucra en su organización a la Cátedra de Estudios Franco-Cubanos y Caribeños Montaigne Montesquieu, de la Universidad de Oriente.

Esta vez profundizará en el tema que promueve la cita, como continuidad de ese legado en el contexto histórico y sociocultural cubano y caribeño.

Las modalidades de participación incluye conferencias, ponencias y paneles, y los interesados pueden enviar su solicitud vía correo electrónico a yaumara@occ.co.cu hasta el 15 de junio venidero.

Quienes se interesen en asistir del cuatro al seis de julio, deberán enviar un resumen, síntesis curricular, con datos personales, y acompañar los textos de información audiovisual, precisa la convocatoria.

Desde su apertura en el 2015, la Casa Dranguet inserta sus espacios polifuncionales a los eventos más importantes que desarrolla la urbe oriental con el fin de promover los valores del patrimonio cultural cafetalero.

Esa institución forma parte del Proyecto Internacional “Los Caminos del Café”, financiado por la Unión Europea, la fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad.

Ocupa un inmueble del Centro Histórico, donde vivió la familia de Don Carlos Dranguet Thomas, descendiente de franceses y muy vinculado al cultivo en la región.

Cuenta con salas de exposición permanente, otras de carácter transitorio, cafetería para degustar variedades de café e infusiones y un acogedor patio para las presentaciones.

Desde su inauguración mantiene una intensa animación que conjuga el saber del cultivo, manifestaciones culturales y degustación de la bebida.

Durante la visita a la casona de dos niveles, se aprecian objetos relacionados con la cultura del consumo y producción en los siglos XIX y XX, como cafeteras de porcelana de países como Estados Unidos, Japón, Francia, China e Inglaterra, y tostadoras, molinillos, coladores, pilón y otros útiles.

Un ambiente doméstico del siglo XIX, con mobiliario, fotos familiares y elementos decorativos recrea su interior.

Escrito por Marlene Montoya y publicado en Sierra Maestra