El espectáculo de tributo a la rebeldía esclava en el Monumento al Cimarrón, en el poblado de El Cobre, devino este viernes uno de los momentos culminantes durante el XXXVII Festival Internacional del Caribe.

Una vez más, muy cerca del Santuario de la Virgen de la Caridad, el conjunto escultórico de Alberto Lescay acogió los toques de tambor y las danzas de los grupos portadores que evocaron el enfrentamiento a uno de los hechos más abominables en la historia de la humanidad.

Insertado en la Ruta del Esclavo, de la Unesco, el monumento reconoce hace 20 años a esa demarcación como iniciadora de las sublevaciones contra esa opresión en la Isla.

A pocas horas de su clausura, la Fiesta del Fuego –como también se conoce al evento- consolida su amplio poder de convocatoria internacional y los artistas, académicos y autoridades de Bonaire, que tuvieron la víspera su gala artística en el Teatro Heredia, confirman la validez de la dedicatoria de esta 37 edición.

Hoy, el carnaval de Bartolo, festividad campesina, y el Gran Gagá, de ascendencia haitiana, centrarán la agenda de la cita, junto al cierre del Coloquio El Caribe que nos une, su espacio teórico.

La Oda a Yemayá, un ritual religioso de raíces africanas, tendrá lugar nuevamente en la playa Juan González, en la costa suroriental, y otra ceremonia no menos simbólica, la carga de la mpaka, símbolo de la Fiesta del Fuego, se desarrollará en la comunidad donde habita el escultor Alberto Lescay.

En la tarde dominical tendrán su broche, con la Quema del Diablo en La Alameda, estas siete jornadas de resistencia cultural y de solidaridad entre los pueblos, en las que han tomado parte delegaciones de otras provincias cubanas y extranjeras de más de 25 países.

Tomado de Radio Cadena Agramonte.

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