Toda la diversidad, colorido y alegría del Caribe y la gente que lo habita se mostró este miércoles en total esplendor durante el Desfile de la Serpiente, pasacalles que reúne a los participantes en la 37 edición de la Fiesta del Fuego que inició en la ciudad de Santiago de Cuba el pasado día 3 y culmina el próximo 9.

La anchurosa arteria Aguilera, desde la plaza Dolores hasta la Plaza del Mercado fue suficiente para atrapar en una larga y multitudinaria fila a las más genuinas y espontáneas manifestaciones de la cultura popular y tradicional de las naciones de esta área geográfica.

Foto J. Loo Vázquez.

Música, danza, acrobacias, expresiones del sincretismo religioso, tambores, corneta china, campana, steel band se hicieron tangible en plena vía pública en lo que sin dudas es una de las acciones más esperada de cada Fiesta del Fuego.

Si bien son algo más de mil participantes, de unas 25 naciones, los que asisten a este 37 Festival, la vía pública se llenó de muchas más personas en un abrazo de pueblo.

Foto J. Loo Vázquez

Se hicieron uno los representantes de Bonaire, país invitado de honor a esta cita multicultural, los de Trinidad y Tobago, Haití, Estados Unidos, México, Argentina, Venezuela, Ecuador, Islas Vírgenes, Bolivia, Puerto Rico, Cuba… se hizo uno el Caribe.

Y cuando el desfile parecía terminar, otras calles de la ciudad más caribeña de la Mayor de las Antillas, sintieron el paso arrollador de artistas, intelectuales, grupos portadores, el pueblo todo, que siguió cantando, bailando, mostrándose tal cual es, porque eso y más es el Festival del Caribe.

Foto J. Loo Vázquez.

Este encuentro cultural, queda confirmado una vez más, trasciende lo folclórico para convertirse en bandera, en ícono, en fuerza arrolladora que hace visible a una parte de este mundo nuestro que mucho tiene para mostrar todavía.

Escrito por Betty Beatón y publicado en Trabajadores.

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