El Parque Nacional Pico Turquino es como un imán para los amantes de la naturaleza y la historia. Las altas elevaciones, incluidas las tres mayores del país, la belleza del paisaje y la diversidad de aves y otros animales cautivan a cubanos y extranjeros.

Ubicado en el centro oeste de la Sierra Maestra, escenario de las guerras por la independencia, abarca unas 17 mil 450 hectáreas y zonas del municipio granmense de Bartolomé Masó y Guamá, este último en la vecina provincia de Santiago de Cuba.

Las caminatas a la cumbre, al Pico Real del Turquino, son desafiantes, ideales para realizarlas junto a familiares y amigos. En el trayecto, se observan muchas de las 100 especies de plantas endémicas de estos dominios y pájaros hermosos, incluidos el tocororo, Ave Nacional; el ruiseñor, de bello canto; y el colibrí abeja, uno de los más pequeños del mundo.

Desde Santo Domingo, comunidad donde se encuentra un pequeño hotel, con cómodas habitaciones, un bar y servicio de taxi, se deben recorrer 13 kilómetros hacia el punto más alto, a unos mil 974 metros sobre el nivel del mar, donde está un busto a José Martí, Apóstol de la Independencia, trasladado a ese remoto paraje por Celia Sánchez, considerada la Flor Más Autóctona de la Revolución, y su padre.

Recuerdo con agrado cada una de las experiencias por esos senderos, donde surgen nuevas amistades y se aprende mucho sobre la fauna y el pasado de lucha de los cubanos. Algunos hasta han celebrado sus bodas en ese singular sitio, muy cerca de las nubes.

En algunas ocasiones, conversamos con personas de otros países que, guiados por especialistas del Parque Nacional, se adentran en la serranía para disfrutar sus maravillas y convierten a este lugar en el preferido para el turismo de naturaleza en Granma.

Las caminatas a la cumbre, al Pico Real del Turquino, son desafiantes, ideales para realizarlas junto a familiares y amigos. En el trayecto, se observan muchas de las 100 especies de plantas endémicas de estos dominios y pájaros hermosos, incluidos el tocororo, Ave Nacional; el ruiseñor, de bello canto; y el colibrí abeja, uno de los más pequeños del mundo.

Desde Santo Domingo, comunidad donde se encuentra un pequeño hotel, con cómodas habitaciones, un bar y servicio de taxi, se deben recorrer 13 kilómetros hacia el punto más alto, a unos mil 974 metros sobre el nivel del mar, donde está un busto a José Martí, Apóstol de la Independencia, trasladado a ese remoto paraje por Celia Sánchez, considerada la Flor Más Autóctona de la Revolución, y su padre.

Recuerdo con agrado cada una de las experiencias por esos senderos, donde surgen nuevas amistades y se aprende mucho sobre la fauna y el pasado de lucha de los cubanos. Algunos hasta han celebrado sus bodas en ese singular sitio, muy cerca de las nubes.

En algunas ocasiones, conversamos con personas de otros países que, guiados por especialistas del Parque Nacional, se adentran en la serranía para disfrutar sus maravillas y convierten a este lugar en el preferido para el turismo de naturaleza en Granma.

Páginas digitales precisan que incluye dos formaciones vegetales de especial interés: el monte nublado y el monte fresco, abundantes en árboles de fustes retorcidos y poblados de musgos, orquídeas y otras especies características de áreas muy húmedas.

El Parque Nacional, cual manantial de encantos, constituye sitio de anhelada visita para los cubanos y ciudadanos de otras naciones, amantes de la naturaleza y la historia. Seguramente su cantidad de adeptos seguirá creciendo a favor del disfrute y el conocimiento.

Tomado de Bohemia.

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