A punto de concluir el primer curso que imparte en Cuba la chef francesa Rachel Duran, y sus colegas de la nación caribeña coinciden en la importancia y necesidad de mayor introducción del café como aderezo singular dentro de los platos que hoy se elaboran en restaurantes estatales y privados, como una manera de reverenciar la rica cultura del país.

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Nilda Gil, dueña del restaurante privado Salón Tropical, asegura que ya ellos, en su carta, tenían algunos platos elaborados con café pero que a partir de este curso, tienen pensado incluir otros más, a base de pollo, cerdo, pescado, los que estarán en un nuevo menú que hoy confeccionan.

Gerardo Palacio Quintana, cocinero del restaurante Salón Tropical, destaca que el café tiene gran arraigo en la cultura del cubano, de ahí que sea necesario e importante introducirlo más en la parte de la culinaria, y asegura que “esta mezcla de las carnes con el café ha sido muy interesante, y en mis 20 años de trabajo jamás había hecho platos así, lo que me ha despertado la iniciativa y explorar más este mundo del café”.

Salsa bearnesa y puré de boniato acompañan al cerdo con café. Foto J. Loo Vázquez

Wilber Gutiérrez, también chef de la paladar Salón Tropical, detalla que de todas las recetas que se prepararon la que más le llamó la atención fue la del cerdo con café, por la textura que se logra, y por su sabor es muy cercana a la idiosincrasia del cubano, por lo cual le augura gran éxito “aunque a pesar de que la receta es excelente, cada uno de nosotros la personalizaremos después”.

Salsa bearnesa. Foto J. Loo Vázquez

Según Francisco López, de la Taberna María Cristina, aunque todos los paltos le gustaron, el preferido fue también el cerdo con café, por el sabor que logra y el empaste entre los ingredientes empelados.

Salsa con café. Foto J. Loo Vázquez

La francesa Rachel Duran tiene previsto otros dos cursos con chef del grupo Palmares, de la gastronomía especializada y de restaurantes privados, en este caso sobre pastelería y decoración de platos.

Los mismos, son gracias al proyecto internacional «Los Caminos del Café», financiado por la Unión Europea, la fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba.

 

 

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