Distante todavía de sus máximas potencialidades, la caficultura en Cuba transita por una senda de reanimación que en 2017 conducirá a la obtención de ocho mil toneladas de café oro, aseguró un directivo del sector.

Luego de casi cuatro años de inversiones, el principal resultado estriba en la transformación de las plantaciones, lo que se expresa en el gradual incremento de las cosechas, evaluó el ingeniero Elexis Legrá, en conversación con Prensa Latina.

De las 66 mil hectáreas dedicadas al cultivo en este archipiélago caribeño, más de 40 mil fueron renovadas o rehabilitadas de 2013 a 2016, explicó el director de café, cacao y coco del Grupo Empresarial Agroforestal (GAF).

Aprobado por el gobierno en 2011, el actual programa cafetalero del país partió de un estudio de factibilidad que contempló a todas las empresas de la rama, pero las inversiones no pudieron empezar hasta 2013, cuando aparecieron las fuentes financieras.

Según Legrá, la intervención del estado resulta clave, pues se trata de movilizar cuantiosas sumas de dinero para poder recuperar una actividad afectada por múltiples factores, incluidos el éxodo de la fuerza de trabajo y las variaciones climáticas.

A partir de 2013 comenzó la adquisición de nuevo equipamiento tecnológico; en ese sentido, el ingeniero distinguió la compra de despulpadoras ecológicas, molinos para descarar el grano y de dos selectoras electrónicas, instaladas en las orientales provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba.

Campesinos en sitios intrincados de las montañas, también mejoraron su gestión mediante la entrega de 125 despulpadoras manuales, algunas de ellas con motores eléctricos o de diesel.

Como no ocurría hacía tiempo, camiones, camionetas, tractores de doble tracción y motores nuevos para vehículos en uso, llegaron a los macizos cafetaleros; pero en general fue apenas ‘un respiro, luego de años de difícil situación económica’, sopesó el directivo.

Entre los progresos, mencionó igualmente el establecimiento de viveros tecnificados con el empleo de tubetes, que sustituyen las bolsas de nylon tradicionales, abaratan costos a mediano plazo y favorecen la entrega de posturas de mayor calidad.

Al mismo tiempo, relató, fueron montados dos laboratorios de biotecnología en las estaciones de Jibacoa (centro) y Tercer Frente (oriente) para producir plántulas con alto valor genético; así como 20 nuevos laboratorios de calidad en los principales centros de beneficio de las empresas agrícolas.

La simbiosis entre ciencia y prácticas agrícolas condujo además a la creación de 34 escuelas en los enclaves cafetaleros, en las propias unidades productoras, donde especialistas del Instituto Agroforestal capacitan a jornaleros, técnicos y otros trabajadores.

De cara a la renovación de las plantaciones de café robusta, una de las cuestiones más sobresalientes ha sido el fomento de las producciones mediante el método de esquejes, aseguró el representante del GAF.

No menos importantes, comentó, resultan los centros de producción de posturas por injerto: una de las decisiones de la caficultura cubana para enfrentar el cambio climático, pues las plantas obtenidas por esa vía suelen ser más resistentes a la sequía y las plagas.

‘Pero la medida más importante, insistió el experto, ha sido la transformación de las áreas’, pues la idea es lograr una planta productiva con capacidad para operar en óptimas condiciones por al menos 25 años; ello explica ‘por qué decidimos renovar plantaciones en la mayor parte de las 40 mil hectáreas mejoradas’.

En 2016, estimó, se observaron los primeros resultados en la cosecha, al crecer ligeramente la producción de café oro, en unas dos mil toneladas frente a 2015.

La cifra de este año deberá rondar las ocho mil toneladas, para un alza de mil 500 toneladas en relación con 2016; es decir, ‘la revitalización empieza dar frutos, aunque todavía sin los rendimientos agrícolas a los cuales aspiramos’, puntualizó.

De acuerdo con Legrá, la proyección es superar las 15 mil toneladas anuales de café oro en 2021, con el respaldo de un número creciente de simientes de alta calidad.

Para 2020, precisó, la totalidad de las plantaciones deberán realizarse a partir de semillas básicas y certificadas, lo cual será posible por la conjugación de esfuerzos entre científicos y productores.

La paulatina recuperación del sector también favorece el despegue del comercio exterior: las exportaciones de café oro cubano podrían llegar en 2017 a mil 100 toneladas y en 2021 a unas tres mil que, estimadas a los precios actuales, aportarían ingresos por más de 16 millones de dólares, informó.

En el plano interno, añadió, la reactivación permitirá incrementar las ventas al grupo empresarial Cubacafé, responsable de colocar el surtido en las tiendas recaudadoras de divisas, mediante marcas reconocidas como Serrano, Cubita, El Arriero y Regil.

Ello asegurará, además, mayores entregas a la industria del turismo, cuyas demandas de café cubano de alta calidad tostado y molido siguen en aumento, dado el auge en el arribo de visitantes extranjeros.

Otro elemento clave será reducir las importaciones de café con destino a la canasta básica de la población, ubicadas actualmente en el orden de las 11 mil toneladas anuales con un costo de alrededor de 25 millones de dólares.

Por esa vía, el país conseguirá a partir de 2021 un ahorro relativo de 25 millones de dólares al año; lo que, unido a la expansión de las exportaciones, contribuirá a mejorar la disponibilidad financiera en moneda libremente convertible, subrayó.

Al decir del entrevistado, el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), con 26 granjas en la actualidad, jugará un papel cada vez más importante en la recuperación cafetalera, sobre todo en las localidades serranas más intrincadas, donde escasea la fuerza de trabajo local.

Esos jóvenes soldados están dando una importante respuesta para el establecimiento de nuevas de plantaciones en sitios donde se da el mejor café de Cuba, pero que carecen de mano de obra por el éxodo de la población, valoró.

A los esfuerzos nacionales, se une colaboración internacional, calificada por Legrá como un prometedor complemento a fin de viabilizar el acceso a tecnologías, capacitación y recursos financieros.

La agencia italiana de cooperación para el desarrollo, ejemplificó, contribuyó a la realización de un proyecto en el municipio oriental del Tercer Frente, con un importante impacto en la base productiva, a partir del montaje de 60 viveros tecnificados, la adquisición de herramientas para las atenciones culturales y otros bienes materiales.

Un proyecto semejante por 1,2 millones de dólares, con la misma entidad europea, se ejecuta ahora en el territorio oriental de Guisa, mientras avanza la elaboración de una tercera iniciativa conjunta, la cual beneficiaría a las localidades orientales de Songo-La Maya, Guamá, San Luis, Sagua de Tánamo y Tercer Frente, anunció.

Con el apoyo de Vietnam, destacó, está en curso un proyecto de cinco años, que contempla la creación de áreas demostrativas sobre el establecimiento y el manejo de plantaciones en los municipios de Tercer Frente y Buey Arriba, pertenecientes a las provincias de Santiago de Cuba y Granma, respectivamente.

Ese proyecto, por tres millones de dólares, ha incorporado novedosas tecnologías para el cultivo del café, las cuales aseguran un significativo incremento en los rendimientos agrícolas, elogió.

A partir de las conversaciones sostenidas, confirmó, hay posibilidades de llegar a un acuerdo de cooperación con la firma italiana Lavazza, una prestigiosa compañía del giro a escala mundial.

En fase de elaboración, el plan con Lavazza tendría alcance nacional y en una primera fase incluiría a demarcaciones montañosas del Escambray, Santiago de Cuba y Granma, indicó finalmente el representante del GAF.

Escrito por María Julia Mayoral y publicado en Prensa Latina.
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