Lo que hoy se construye en «Fraternidad» –un parque eco arqueológico–, será una propuesta única dentro de las opciones de turismo cultural en Cuba, iniciativa que justiprecia, de manera singular y muy elevada, el patrimonio cafetalero de la nación, estrechamente vinculado al ser cubano en todas sus facetas y considerado un componente de la riqueza material de la humanidad.

SUGERIMOS

* Más noticias del Proyecto «Los Caminos del Café»

Financiado por la Unión Europea, la fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, el proyecto «Los Caminos del Café» tiene el objetivo de la rehabilitación integral de la hacienda cafetalera Fraternidad y la conservación de las ruinas de las haciendas cafetaleras: Santa Paulina, San Felipe, San Luis de Jacas y San Juan de Escocia.

En la actualidad, aunque en «Fraternidad» se trabaje en la parte de la restauración, y previamente se hizo otras acciones como la intervención arqueológica y el apuntalamiento de la estructura, el futuro de lo que será este hermoso parque se vislumbra como algo único y atractivo.

Jean Christhope Galland, especialista de la fundación Malongo, adelanta que, aunque en esa antigua hacienda se recreará cómo lucía un cafetal francés en el siglo XIX en Cuba y se cultivaba el café y se procesaba el aromático grano, paralelamente también se mostrará, cuando avance más el proyecto, las maneras en que hoy se lleva el cerezo a un producto comercializable.

“En «Fraternidad» queremos conjugar el pasado con lo moderno”, asegura y añade que en la parte que mostrará un cafetal del siglo XIX se caracterizará “por la diversificación, por ser un cultivo en mucha sombra, con variedades que se cultivaban en aquel momento los franceses, en específico la «typica» y también se va a procesar de la misma manera que ellos lo hacían, con un beneficio húmedo, incluirá una pequeña despulpadora y un taque de fermentación, también se rehabilitarán los secaderos”.

“Cerca tendremos plantaciones más modernas, más productivas y densas, variedades actuales y de mejor rendimiento, como algunos catimores, borbones y typica, pero más bien variedades híbridas que son de porte bajo que no crecen más de dos metros y son más productivas y resistentes a las enfermedades, e igualmente ese café se va a procesar, pero con tecnología más moderna, y este proceso va a seguir con beneficio seco, para llegar al café oro, de gran calidad, que se debe tostar después en la Casa Dranguet”, acota el especialista de la fundación Malongo.

“Queremos que el turista pueda caminar por dentro de las plantaciones y pueda ver y descubrir las diferentes variedades, de porte alto y de porte bajo, y en todo momento jugar con la dualidad, que las personas vean cómo lucía un cafetal siglos atrás y cómo se procesaba el grano en ese entonces, y compare cómo luce un cafetal en la actualidad y cómo se llega al producto final con tecnologías modernas”, sentencia.

El proyecto del Parque Eco Arqueológico Fraternidad comprende, además, la creación de un jardín botánico, con su correspondiente señalización biológica e histórica asociada, lo cual permitirá a los visitantes conocer acerca de las diferentes variedades de café y de otras especies locales y también ser la reproducción de la rueda del molino de agua, precisamente por la importancia de este líquido en el proceso productivo del aromático grano.

«Los Caminos del Café», del cual forma parte el Parque Eco Arqueológico Fraternidad, es un proyecto que contribuye al desarrollo socio-económico sostenible, sobre la base del patrimonio cafetalero y la cultura de la provincia de Santiago de Cuba, con el apoyo de un turismo responsable.

Anuncios