En la sala de exposición permanente de la santiaguera Casa Dranguet se exhiben valiosos objetos vinculados a la presencia de colonos franceses en la región oriental de Cuba, exponentes que enriquecen la comprensión de la historia y el pasado de la región, y también de la huella de esa nación europea en el país caribeño y en la conformación de su identidad.

El proyecto internacional Los Caminos del Café –financiado por la Unión Europea, la fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC) de Santiago de Cuba–, incluyó la restauración de la antigua casa de Don Carlos Dranguet –actual sede del Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero–, y se trabaja hoy en la rehabilitación integral del Circuito Dos «Fraternidad», en especial en la hacienda del mismo nombre. En ambos casos, como paso previo, se realizó una intervención arqueológica.

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De esos trabajos, salieron a la luz valiosos exponentes que permiten comprender el estatus económico de las personas que habitaron las locaciones. Según la joven arqueóloga Denia Ladrón de Guevara Pérez, uno de esos hallazgos fue “un cuchillo de mantequilla de plata, Simeon L. & George H. Rogers Company, Germany , Solig Ckel Silver, encontrado en La  Hacienda Fraternidad, pieza de gran valor porque en estos tiempos es casi imposible  encontrar en un inmueble que haya estado en ruinas y habitado por varias personas, una evidencia de este material, cual nos indica una vez más que los dueños de la casa eran de buena posición económica.”

Cuchillo de mantequilla.

Según la especialista, “hay que resaltar que en la Casa Dranguet se encontraron piezas elaboradas con el material de hueso, de los siglos XVIII y XIX, ejemplares como botones, redondos y planos de dos a cinco orificios; cepillo dental, de marca “Superfine” procedente de Inglaterra y del siglo XIX; palillo dental con decoración en su parte posterior; espátula de uso personal, entre otros”.

Cepillo dental de marca “Superfine”.

“Otro hallazgo importante”, acota, “es un tortero, una pieza de cerámica redondeada y plana de unos 3 cm de diámetro aproximadamente, con un agujero en la parte central, vital dentro del funcionamiento del huso, elemento que soportaba el cono de hilo, para que este pudiera llegar al telar”.

Tortero.

La exposición permanente de la Casa Dranguet exhibe, además, fragmentos de damajuana, taza, y de botellas, un frasco farmacéutico, una caneca completa y fragmentos, también un tenedor de alpaca y fragmentos de platos, frascos de perfumería, fragmentos de botella para conserva, bote para crema de tocador, platillos para tazas, entre otros objetos.

Según Denia Ladrón de Guevara Pérez, quien es graduada de la Escuela Taller de Oficios de la Restauración “Ugo Luisi” y forma parte del Departamento de Arqueología de la OCC, la experiencia en la intervención en Fraternidad y Casa Dranguet les permitió llegar a la conclusión de que en acciones similares en otros espacios es importante “recoger todas las evidencias materiales, realizar un inventario de las piezas, en el mismo momento o luego de finalizada la excavación, y antes de los trabajos de gabinete donde la clasificación es a mayor profundidad”.

El discurso interpretativo de la Casa Dranguet –que además de ser la sede del Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero acoge las oficinas del proyecto Los Caminos del Café–, comprende la exhibición de las piezas encontradas en intervenciones arqueológicas realizadas en la hacienda Fraternidad y en la antigua casona de Carlos Dranguet, también maquinarias empleadas en todo el mundo en el procesamiento del café, valiosos juegos de porcelana, cafeteras antiguas y objetos artesanales vinculados a esa cultura.

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