El Septeto Ecos del Tivolí, que reconoce tener influencias de esa comunidad santiaguera de igual nombre y aires de la cultura francesa, acaba de alzarse con un premio en la mayor fiesta de la industria discográfica, CUBADISCO 2017, con la placa De mi viejo Santiago, en la categoría Archivo compilación.

Este fonograma, con 12 piezas, nueve de las cuales son inéditas, fueron compuestas por uno de los más famosos músicos de Cuba: el santiaguero Ñico Saquito.

El Septeto Ecos del Tivolí, además de su marcada influencia francesa, nació como un eterno homenaje a uno de los pilares de la música tradicional en Cuba, Miguel Matamoros, tributo que se traduce en una sonoridad similar a la que impregnó el famoso artista a los diferentes formatos que creó en su fecunda carrera.

De mi viejo Santiago se grabó en los estudios del Sello Siboney, de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem, con sede en la ciudad de Santiago de Cuba. Aquí también se materializó otra placa que resultó premiada en el CUBADISCO 2017, se trata del fonograma Felicidades, Fidel.

El Sello Siboney resalta por una tradición de excelencia en el ámbito discográfico cubano y resultados entre los que figuran varias nominaciones y premios en festivales del disco dentro y fuera de la nación: Cubadisco y los Granmy.

El CUBADISCO 2017 prosigue hoy con la presentación del álbum De la trova un cantar, una manera de rendir homenaje y recordación de Sindo Garay, en el aniversario 150 de su natalicio.

Dedicada al reconocido músico y a los 45 años de la fundación del Movimiento de la Nueva Trova, la cita se extenderá hasta el 21 de este mes e incluye numerosos espacios para homenajear a los principales exponentes de ese género en el país.

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