Resulta increíble ver a Leiralina Leyva Rodríguez, investigadora del Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero, en Santiago de Cuba, buscando información, afanosamente, en documentos de archivo del siglo XIX.

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Ella se concentra, se abstrae…, enfoca la mirada en la pantalla de la computadora. Con la rueda del ratón amplía, reduce, mueve las imágenes, hace comparaciones, trabaja el contraste de las capturas… para ella cualquier detalle, hasta el más insignificante, puede ser contenedor de valiosa información. En ese momento, el mundo no existe.

Lo curioso nace de su imagen. Es una muchacha joven y moderna, sin embargo, a la hora de indagar en actas capitulares, registros de bautizos y testamentos, y otros documentos similares de los diferentes archivos de la urbe, muestra el mismo interés y tesón que profesionales con décadas de experiencia.

Para ella, escudriñar en la historia no es aburrido. Es, sencillamente, una pasión. Todavía más cuando se trata del tema de las antiguas haciendas cafetaleras del oriente de Cuba, consideradas hoy Patrimonio de la Humanidad.

“Es muy difícil trabajar con documentos de archivo, se hace arduo para personas que tienen mucha experiencia, y es doblemente difícil para mí que acabo de empezar y tengo solo dos años de graduada en la especialidad de Historia del Arte, en la Universidad de Oriente”, asegura Leiralina y añade que “en ocasiones uno se topa con documentos en mal estado donde faltan hasta pedazos de papel y texto, descifrarlo entonces es una tarea complicada en especial en los más antiguos, aunque esa labor también depende de otros detalles, como cuando se busca en los Protocolos Notariales donde uno encuentra que hay escribanos con letras más legible que otros”.

Quienes dedican horas y años buscando en documentos antiguos saben de la satisfacción espontánea y sincera con el más mínimo hallazgo. Leiralina, literalmente, da saltos de alegría, “primero porque es un tema que me gusta; y segundo, porque a veces uno pasa mucho tiempo revisando y revisando, y a veces como que se le caen las alas cuando no logra hallar nada, entonces, de pronto, hasta lo más mínimo relacionado con el tema de tu búsqueda es motivo para ponerse contento, y le da esperanza para seguir trabajando y de que encontrarás algo más”.

Dentro del rico y extenso Patrimonio Cultural Cafetalero de Santiago de Cuba, es la familia Dumois la que más llama la atención de esta joven investigadora: “me gusta todo lo relacionado con el estudio de las familias francesas en Santiago. Sin embargo, al comenzar a trabajar en la Casa Dranguet se hacía necesario investigar las haciendas del Circuito Dos Fraternidad, donde hoy se labora en la puesta en valor de estos antiguos sitios, y uno de ellos, la hacienda San Juan de Escocia, perteneció a los Dumois, que eran de la misma familia de los fundadores de Banes, en Holguín, de los que mucho se ha escrito, pero del paso de estos por Santiago poco se ha investigado”.

Hasta la fecha, en poco más de un año, esta investigación que hoy avanza, ha encontrado detalles de las propiedades de Juan Simon Dumois, “una estancia en el realengo Río Domingo y la hacienda de café San Juan de Escocia, y algunos archivos relacionados con los esclavos que poseía, y estoy trabajando con el testamento de esta persona, que es uno de los documentos más importantes de su vida, pues refleja dónde nació, los hijos, sus propiedades, todo lo relacionado con su historia”.

De la importancia de estudiar el fenómeno de la huella francesa en Cuba, a partir del caso específico de familias, Leiralina especifica que es “una indagación de un fenómeno general a partir de particularidades, es analizar, por ejemplo, el fenómeno de las oleadas migratorias a partir del caso específico de una familia, un enfoque que también ofrece detalles reveladores y diferentes”.

El caso específico del paso de la familia Dumois en Santiago de Cuba, será una de las experiencias que presentará el Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero durante el II Coloquio “Lo francés en Cuba y en el Caribe”, que formará parte del programa de la 36 Fiesta del Fuego, en julio próximo.

Los especialistas de la Casa Dranguet, como también se le conoce a esta institución vinculada a la cultura cafetalera, hoy trabajan en otras líneas novedosas de investigación, relacionadas al cultivo del aromático grano, pero visto en su devenir en el siglo XX en Santiago de Cuba, enfoque no usual en indagaciones enfocadas en esa temática.

El Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero posee, en su Centro de Información y Documentación, uno de los mayores repositorios de textos relacionados con las temáticas de esclavitud, cultivo del café y presencia francesa en Cuba, importante colección disponible en formato digital para todos aquellos investigadores que profundicen en estos temas.

 

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