El proyecto internacional «Los Caminos del Café», que se ejecuta hoy en Santiago de Cuba y es financiado por la Unión Europea, la fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), beneficiará a la población rural con la creación de fuentes alternativas de ingreso y de trabajo, a partir de los presupuestos del desarrollo económico sostenible y del turismo responsable.

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La Dra.C Yaumara López Segrera, coordinadora por la parte cubana, asegura que hoy se trabaja en la puesta en valor y rehabilitación integral de la antigua hacienda cafetalera «Fraternidad» y en la conservación de las ruinas de los cafetales Santa Paulina, San Felipe, San Luis de Jacas y San Juan de Escocia, sitios que estuvieron dedicados al cultivo del aromático cerezo desde el siglo XIX, y donde se establecieron colonos franceses quienes importaron aquí sus tecnologías y las adaptaron a las condiciones locales.

Foto Edgar Brielo Maranillo Sierra

Estas locaciones, que combinan los valores patrimoniales, históricos y naturales, se convertirán en destinos preferidos entre aquellos que gustan del turismo de naturaleza y cultural, mientras que incentivará, a su vez, el desarrollo de opciones locales de emprendimiento privado.

“El objetivo principal del proyecto es mejorar la calidad de vida de las personas residentes en esas comunidades”, detalla la especialista y agrega que “se trata de crear nuevos atractivos y fuentes de trabajo en locaciones que están alejadas y aisladas. Entonces es importante lograr formas de aprovechamiento de esos valores que pueden ser gestionados desde el punto de vista económico y, al mismo tiempo, debe ser sostenible en el tiempo”.

Cafetal Santa Paulina. Foto Edgar Brielo Maranillo Sierra.

“Las personas son los protagonistas principales de «Los Caminos del Café», pero es necesario que ellos se involucren, lo hagan suyo, tomen las riendas del mismo y sean capaces de gestionar los valores de su comunidad. Esto requiere muchísimo trabajo en varias direcciones por parte de nosotros los especialistas, como es la capacitación, para crear una cultura e inculcar conocimientos. Solo así se conocen, reconocen y preservan los valores de esas antiguas haciendas cafetaleras, y se saca provecho de forma responsable y sostenible”, sentencia López Segrera.

Desde el punto de vista del trabajo social, el proyecto «Los Caminos del Café» tiene dos centros de promoción fundamentales: la Casa Dranguet, ubicada en el Centro Histórico de Santiago de Cuba, donde se trabaja en incentivar una cultura cafetalera con diferentes acciones de comunicación como las degustaciones y exposiciones permanentes; y los trabajos en Fraternidad, sitio que se convertirá en un «Parque Eco Arqueológico», concebido como un museo vivo, un complejo agroindustrial donde el visitante podrá ver cómo se cultivaba y procesaba el café en Cuba en el siglo XIX.

Este proyecto, en su accionar en la zona rural, tiene en cuenta el trabajo sociológico que desarrollan los especialistas de la OCC, en especial con las comunidades y sus líderes, los Consejos Populares y sus presidentes, y aquellos que tienen responsabilidades dentro de las formas económicas que coexisten en la zona, y todo esto con el objetivo final de darle solución a las necesidades y problemáticas sociales.

“Es prioridad el trabajo con los niños, porque ellos son parte esencial en cualquier proyecto, pues se convierten en agentes especiales que replican todo aquel nuevo conocimiento que incorporan. Son comunicadores por excelencia y, además, el futuro de «Los Caminos del Café»”, detalló López Segrera.

Uno de los beneficios sociales más palpables en la zona cercana a Fraternidad, y gracias a la insistente gestión de aquellos que participan en el proyecto y en conjunto con el gobierno, fue llevar la electricidad hasta la localidad, que nunca antes habían tenido ese servicio de manera estable, detalle que será, posteriormente, vital en cualquier desarrollo de propuestas económicas en la locación, tanto privadas como estatales.

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