Añejas partituras del emblemático compositor e intérprete Sindo Garay, a cuyos 150 años se dedica hasta mañana el Festival de la Trova Pepe Sánchez, fueron donadas al Museo de la Música de esta ciudad.

El nieto del trovador, Rodolfo Garay, envió una carta acompañando la entrega de las seis piezas, cuatro de ellas correspondientes a canciones muy conocidas y otras dos virtualmente inéditas, que llegaron hasta la institución por la vía del musicólogo Lino Betancourt.

Rompe tu cárcel, El huracán y la palma, La baracoesa y Ojos de sirena son títulos de esas obras que remiten a la primigenia música cubana por parte de un juglar nacido en esta ciudad que desde su origen humilde, condición autodidacta y oficios de talabartero y acróbata ascendió a la cima de la cultura nacional.

La entidad, inaugurada al calor de los 500 años de la villa, cumple un viejo anhelo de los músicos, autoridades y estudiosos de los aportes al pentagrama nacional, desde que en el siglo XVIII Esteban Salas, considerado el padre de la música cubana, compusiera en la capilla de la catedral piezas fundacionales.

Ubicada en la avenida de Manduley, lleva el nombre de Pablo Hernández Balaguer, prominente musicólogo que durante sus estudios de la papelería existente en los archivos de la catedral, aportó el respaldo documental sobre esa capilla de música en la obra de Alejo Carpentier.

Con cinco salas expositivas sobre las vertientes de concierto, instrumental y coral, popular tradicional y tradicional bailable, el inmueble atesora un valioso patrimonio con las historias de personalidades del oriente cubano que desde siglos pasados han nutrido ese acervo cultural de la nación.

En la sala bajo el nombre de Dulce María Serret, notable profesora de música con impronta en íconos del panorama sonoro del país, se ofrecen conciertos, conferencias y talleres, mientras que el área de documentación posibilita la consulta de un tesoro testimonial a los interesados en esos temas.

Considerada como la cuna de la trova, el son y el bolero, la ciudad se distingue por sitios emblemáticos como la Casa de la Trova y eventos que cada año hacen la reverencia a paradigmas como el propio Sindo, Ñico Saquito, Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, el trío Matamoros y otros, nacidos en esta tierra.

En el cementerio de Santa Ifigenia, Monumento Nacional, descansan los restos de varias de esas figuras insignes de la música cubana, a las cuales la ciudad les dedica el homenaje en el nuevo museo.

Mañana, en la clausura de esta edición 55 del más antiguo festival de música en Cuba, los participantes les rendirán tributo en esa necrópolis en ocasión del cumpleaños de José (Pepe) Sánchez, iniciador de la vertiente trovadoresca en Cuba.

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