Los avatares existenciales y creativos de Sindo Garay, uno de los grandes trovadores cubanos, fluyeron hoy aquí en la voz de Lino Betancourt, musicólogo que compartió vivencias con el artista, fallecido a los 101 años.

Durante el encuentro teórico del Festival de la Trova Pepe Sánchez, con sede en la ciudad hasta el domingo y dedicado a los 150 años del cantor, el estudioso recordó su origen humilde, nutrido desde la infancia por el amor a la música en su familia y un entorno en el cual el terreno era fértil para desarrollar sus aptitudes.

Betancourt se refirió a la formación autodidacta de Garay, quien a los 16 años era analfabeto y aprendió las primeras letras con los anuncios comerciales en las calles, al igual que bajo la influencia, sobre todo para tocar la guitarra, de otro emblema de la música tradicional, el sastre y compositor Pepe Sánchez.

En una vida larga y llena de colores y matices, resaltó su oficio de talabartero y sus andanzas como acróbata en los circos cubanos, un acto teatral que compartía con la música en sus presentaciones por todo el país, que se extendieron también por América Latina y El Caribe.

La gira junto a la también inmensa Rita Montaner por París y los encuentros con José Martí en Haití cuando era el delegado del Partido Revolucionario Cubano en 1895, poco antes de morir en campaña, y con Fidel Castro escaso tiempo después del triunfo de la Revolución cubana, afloraron también en la conferencia.

Entre la prolífica obra de Garay, el especialista aludió a la canción En esta tierra que tiembla, dedicada a esta, su ciudad natal, que lleva la marca de la mayor peligrosidad sísmica en la nación.

Mencionó los funerales del cantor, devenidos acto conmovedor de despedida popular que en su recorrido hasta la ciudad de Bayamo, donde fue sepultado, tuvieron momento de duelo aquí en el Ayuntamiento Municipal, sitio que acogiera después a Miguel Matamoros y a Francisco Repilado, Compay Segundo, otros dos grandes artistas cubanos.

Mujer Bayamesa, uno de los íconos de la canción trovadoresca en Cuba, fue una de las composiciones de Sindo Garay que lo ha trascendido, con su hondo contenido patriótico y la belleza de su letra y música.

Escrito por Martha Cabrales y publicado en Prensa Latina

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