Justo en los días en que la música se enseñorea en la ciudad de Santiago de Cuba, con el 55 Festival de la Trova “Pepe Sánchez” –del 15 al 19 de marzo–, la Casa Dranguet vuelve a resaltar el valor patrimonial de los discos de vinilo con una sugerente muestra que evoca el legado de Miguel Matamoros.

Considerada la primera y más importante exposición con fonogramas originales del afamado artista, “Matamoros en Vinilo” se inaugurará este 17 de marzo, a las seis de la tarde, y es un segundo acercamiento al tesoro musical cubano en ese tipo de soporte, pues tuvo como antecedente, en 2016, la muestra “La trova en vinilo”, también en la Casa Dranguet.

Los discos pertenecen a la colección personal del Arquitecto Omar López Rodríguez, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, quien resaltó que ambas exposiciones pertenecen a una serie de exhibición de vinilos, una manera de justipreciar el patrimonio discográfico santiaguero y cubano.

La muestra tiene piezas de un valor patrimonial extraordinario. Está el primer disco comercial que salió al mercado norteamericano –y mundial– con un tema de Miguel; también el último “Long Play” del Trío Matamoros, compilaciones realizadas en la época de la Revolución, hasta producciones completamente de versiones del legendario artista santiaguero.

“Matamoros en vinilo” propone conocer aristas específicas en la vida y obra de Miguel y su emblemático Trío. Es una invitación a adentrarnos en las fascinantes anécdotas que marcaron su carrera profesional, el porqué de los muchos formatos musicales creados por él, en su increíblemente extensa lista de composiciones, sin olvidar los detalles de su vida que lo inclinaron hacia el mundo de la creación.

La expo pretende, además, llamar la atención sobre la importancia de valorar el vinilo patrimonial como parte de la riqueza material e inmaterial cubana. También, sirve para promover, entre los amantes de este tipo de soporte, la necesidad de conservar ese legado como una manera de perpetuar la historia musical de la nación.

De las raíces de la trova santiaguera extrajo Matamoros el sabor más sublime; de la cultura popular, personas que encontró en su paso por el mundo, vecinos cercanos, de su intensa vida y amigos que compartieron la afición por la música, de todo obtuvo la picardía y ese sentido de cubanía que impregnó en su obra, hoy mundialmente famosa.

Matamoros convirtió la herencia musical precedente y la realidad que le rodeó en una exquisita mezcla sonora combinada, además, con el Bolero y el Son. Este santiaguero es, sin lugar a dudas, una de nuestras leyendas más queridas y pilar del patrimonio cultural de Cuba.

Su obra se paseó por el mercado internacional, fue pionera de la música latina en el mercado norteamericano, pero más cercana aún, parece que sus composiciones hablan al oído como lo haría el amigo vivaracho y jaranero, pero con una increíble profundidad nacida de las vivencias, para devenir, entonces, lenguaje universal. Ahí están algunas de las razones de la vigencia actual de su legado musical.

Inscribió su nombre en la historia musical internacional, aunque su obra está también indisolublemente ligada a la de Rafael Cueto y Siro Rodríguez. Ellos fueron el legendario Trío Matamoros. Esta formación se repitió en un cuarteto, sexteto, septeto, en un conjunto y una orquesta. Pero en todo momento, se impuso la impronta de los tres emblemáticos artistas unidos por el amor a la música.

Pero esto no es todo, su legado fue incluso más allá. Agregó a sus creaciones un refinamiento sin precedentes, una pureza que mantuvo invariable en toda su carrera. Ese era su sello único. La música de Matamoros tiene hoy un grado tal de vigencia que no se concibe un trovador, o músico cubano en general, que no conozca algunas de las letras de sus composiciones, evocadoras, por excelencia, del santiaguero y del cubano.

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