“Si algo marcaba la figura del documentalista Santiago Álvarez era la actitud de estar constantemente pensando el documental y de cómo formaba parte del espacio público de una sociedad, de una cultura y de la propia memoria de esa cultura”, aseguró Margarita Ledo Andión, reconocida catedrática de comunicación audiovisual de la Universidad de Santiago de Compostela y directora del Grupo “Estudios Audiovisuales” de esa propia institución.

Al ahondar en el legado de Santiago Álvarez, considerado uno de los padres de la realización cinematográfica en Cuba, la también ensayista y periodista especificó que “es una figura inmensa, pasó por todas las formalizaciones posibles, demostró que cada tema requería un tipo diferente de formalización, o sea, no hacía siempre exactamente el mismo documental. Es una muestra de la capacidad pedagógica de Santiago Álvarez”.

“Now fue un cine de montaje, con materiales muy a la mano, recuperación de archivos y resignificación de fotos de prensa, eso se está haciendo actualmente de una manera expansiva. Con Hanoi, Santiago Álvarez organizó lo cotidiano con la quiebra, que es la guerra, precisamente ese tipo de conflicto es algo que define el documental contemporáneo”, detalló.

“En torno a lo viejo y lo nuevo en el documental contemporáneo” fue la ponencia inaugural, a cargo de Margarita Ledo Andión, apertura de lujo de los debates teóricos del XV Festival Internacional de Documentales “Santiago Álvarez in Memoriam” que tradicionalmente reúne a especialistas, investigadores y realizadores, quienes intercambian sobre los problemas más actuales de ese género.

Ledo abogó por recuperar la memoria del género documental e ir creando la propia tradición de esa forma de expresión audiovisual, pero desde sus propios referentes.

Para ello, la catedrática identifica tres momentos los años 20 y 30 cuando se dan una serie de propuestas absolutamente nuevas, cuando se da nombre documental al cine que parte de lo real, y que tiene dos grandes vertientes: el cine de montaje y la tradición realista.

El segundo, según Ledo, es en los años 50 y 60, con el llamado Cine Directo, muy relacionado con el cine informativo, pero siempre con un tratamiento de punto de vista.

Un tercer momento significativo es, según la especialista, las escrituras del yo, que es la presencia autoral muy fuerte “ese punto de vista, esa mirada, pero que llega a convertir al autor o la autora, en material del documental”, asegura.

Los debates teóricos en el XV Festival Internacional de Documentales, que por vez primera tiene por sede la Casa Dranguet, reservan para la jornada de hoy la presentación del «Proyecto Encuadre de la AHS» y la «Trilogías de los sesenta», además de la exhibición de muestras y obras en competencia.

La cita cinematográfica, la más importante de su tipo en Cuba, se realizará en Santiago de Cuba hasta el 11 de marzo y está dedicada a Perú.

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