Las huellas de familias francesas que respaldaron el auge agroindustrial cafetalero en el sur oriente cubano en siglos recientes son develadas hoy por licenciadas en Historia del Arte de la Universidad de Oriente (UO).

Durante la más reciente sesión teórica de la Cátedra de Estudios Franco-cubanos y caribeños Montaigne-Montesquieu, las investigadoras expusieron pormenores de los parientes de los caficultores establecidos aquí, procedentes de La Española y Francia.

En el sitio conocido por Ti Arriba, perteneciente al actual municipio de Songo-La Maya, se ubicaron unas 35 haciendas cuyos propietarios encontraron un entorno natural favorable, con tierras fértiles, buen clima y aguadas permanentes que contribuyeron al cultivo húmedo del grano.

Los hermosos jardines que fomentaron los franceses en la región fueron una de las marcas resaltadas por las jóvenes profesionales, quienes trazaron un panorama de las relaciones interfamiliares y de las características de la vida cotidiana, con énfasis en la presencia de dotaciones de esclavos como base humana productiva.

Particular relieve otorgaron al micromundo que revelan los testamentos de esos dueños de plantaciones, con sus señales de valores espirituales y materiales, de la composición de esos núcleos parentales, de linajes y vínculos sanguíneos, así como la tendencia de nombrar cafetales con los apelativos de las esposas.

La Cátedra Montaigne-Montesquieu, adscripta a la Facultad de Humanidades de la UO, promueve desde su creación en el 2012 el conocimiento y la difusión de la impronta de Francia en la historia y la cultura cubanas, dos de cuyos exponentes ostentan aquí la condición de Patrimonio de la Humanidad.

Escrito por Martha Cabrales y publicado en Prensa Latina

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