La Sociedad Tumba Francesa “La Caridad de Oriente”, con sus 155 años de resistencia, reconocida por la Unesco al declararla en el 2003 Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, mantiene viva una parte importante de la herencia cultural de los pueblos del oriente de Cuba.

Caracterizan su música tres grandes tambores o tumbas, confeccionados con madera y piel de chivo, y los ejecutantes se nombran de acuerdo con su instrumento: mamamier para el premier o principal, secondier para el second (segundo) o bula y cataye, que toca el cata, mientras las cha-cha o marugas acompañan al coro y son de las mujeres. La tambora o requinto va colgada al cuello.

Los bailes, por su parte, son el yuba, de fuerte influencia africana, y el mason, que recuerda a algunos de salones de París como el minuet; además de la tahona, en el cual hay improvisación y los bailarines danzan alrededor de cintas de colores que tejen y destejen.

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