Una valiosa colección patrimonial engrosa hoy el caudal expositivo de la Casa Dranguet, en Santiago de Cuba, con la donación de Alfred Conesa, acucioso conocedor de la cultura cafetalera mundial y asesor de la Fundación Malongo.

RECOMENDAMOS

Yaumara López, jefa del departamento de Arqueología de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC) y coordinadora del proyecto internacional Los Caminos del Café, resaltó la trascendencia de este gesto del experto francés, quien apoyó desde sus inicios esta iniciativa que apunta a fomentar ese legado.

Indicó López que esta avanzada del donativo incluye objetos que reflejan los procesos industriales y domésticos asociados al consumo de esa bebida en el mundo, entre los cuales sobresalen unos pilones de Indonesia y molinos franceses.

Añadió la especialista que esas piezas enriquecerán las exposiciones en las salas del inmueble, que fuera la vivienda del hacendado caficultor Carlos Dranguet y acoge al Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero.

Una moderna torrefactora se sumará próximamente a esas colecciones y propiciará a los visitantes el disfrute del aroma inconfundible del café en el tostado, agregó.

Debido a las dimensiones de algunos de esos equipos, aclaró, algunos de ellos serán mostrados en el museo que será instalado en la hacienda Fraternidad, actual eje de Los Caminos del Café.

Resaltó que las nuevas adquisiciones favorecerán un recorrido desde las prácticas seculares en la transformación del grano en néctar hasta las más actuales y desde los ámbitos industriales hasta los más cotidianos, en una gama de enorme diversidad en el planeta.

Como resultado de la colaboración entre la OCC, la Fundación Malongo y la Unión Europea, que auspician esos programas, en meses venideros trabajará con ellos en la Casa Dranguet un especialista en gastronomía que sumará sus habilidades a las demostradas en las catas de café realizadas en la institución.

Ubicado en los consejos populares de Ramón de Las Yaguas y El Escandel, el proyecto tiene como accidente geográfico principal la Meseta de Santa María del Loreto, de extraordinarios valores naturales e insertado en el paisaje arqueológico de los antiguos cafetales franceses del sur-oriente cubano, Patrimonio Mundial.

Localizados entre esta provincia oriental y la de Guantánamo, son 171 los antiguos emporios agrícolas incluidos en esa condición del Patrimonio de la Humanidad y la OCC aplica un plan de manejo integrado y de gestión de ese paisaje que está organizado en los circuitos uno y dos.

El primero, correspondiente a la Gran Piedra, abarca los cafetales La Idalia, La Isabelica, La Gran Sofía, Las Mercedes y La Siberia, mientras que el segundo, con Fraternidad como epicentro, incluye el de ese nombre y los de San Felipe, San Juan de Escocia, San Luis de Jacas y Santa Paulina.

Escrito por Martha Cabrales Arias y publicado en Prensa Latina