Desde mediado del siglo XIX, han estado ocultas entre los matorrales las ruinas de las haciendas cafetaleras fomentadas por los franceses en Santiago de Cuba. El reconocimiento de este tesoro conforma un largo proceso que remite a las exploraciones del grupo Humboldt, la restauración del cafetal La Isabelica por Fernando Boytel, las exploraciones de los especialistas de la Casa del Caribe y de la Universidad de Oriente, y la inclusión de las ruinas en la lista de Patrimonio de la Humanidad en 2000.

Hoy gracias al proyecto Los Caminos del Café, financiado por la Unión Europea, la fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, emergen las ruinas de Fraternidad, San Felipe, San Luis de Jacas, San Juan de Escocia y Santa Paulina, el llamado circuito número dos, un mundo creado con el sudor y la sangre de los esclavos, cuando Santiago de Cuba era un emporio cafetalero.

Santa Paulina es uno de los componentes fundamentales del circuito número dos, del proyecto Los Caminos del Café, porque es un cafetal muy antiguo, y las investigaciones realizadas y la documentación histórica consultada, apuntan a que en la segunda mitad del siglo XIX aparecía como un casco de cafetal, o sea, que tras la Guerra de los Diez Años fue abandonado por sus dueños y poco a poco este complejo agroindustrial fue desapareciendo entre la maleza.

En la actualidad los especialistas buscan dentro de esa maleza para posteriormente realizar una adecuada investigación arqueológica y entonces rescatar sus valores, y entonces formar parte del circuito interpretativo.

“La Historia y sus protagonistas”, un programa de la televisión de Santiago de Cuba, dedicado a hablar de la historia y la cultura en la provincia, en esta entrega estuvo dedicado al cafetal francés Santa Paulina.

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