A punto de celebrar, el próximo día 24, sus 155 años, la Tumba Francesa La Caridad de Oriente, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, recibe hoy la reverencia de esta ciudad, orgullosa de abrigarla desde entonces.

Una de las actividades se desarrolló en la Casa Dranguet, Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero, mediante la peña Escalinata, de la Asociación de Jóvenes Artistas Hermanos Saíz, y la presentación de sus músicos y bailarines, entre los cuales se mezclan ocho generaciones.

En ese ámbito tan propicio, porque el surgimiento de la agrupación tuvo que ver, precisamente, con el arribo al sur-oriente cubano de colonos franceses cultivadores de café con sus respectivas dotaciones de esclavos, sus integrantes evocaron pormenores de esa trayectoria secular.

Como parte del jubileo por el siglo y 11 lustros, la Tumba Francesa realizará una gira por las provincias orientales de Guantánamo y Holguín, cunas de los colectivos similares Santa Catalina de Ricci o Pompadour y Bejuco, respectivamente.

Esas actuaciones se extenderán hasta los restantes municipios santiagueros, en los cuales interactuarán con otros grupos portadores de expresiones raigales de la identidad nacional.

Otra de las novedades por el cumpleaños será el audiovisual que prepara la productora Lía Videos, con un notable despliegue tecnológico y como escenario principal el céntrico parque Céspedes, corazón de la ciudad, donde podrán apreciarse el colorido y las vistosas evoluciones del conjunto.

Para resguardar tan valioso patrimonio, exponente genuino de la cultura popular tradicional, se han introducido cambios que favorecen su renovación y permanencia como son la incorporación de mujeres al toque de los tambores, antes privativo de los hombres, y la inclusión más amplia de personas interesadas.

El origen de esas sociedades se remonta al siglo XVIII, cuando en las plantaciones cafetaleras los amos franceses permitían momentos de esparcimiento a los esclavos, quienes imitaban en sus bailes la refinada gestualidad de la corte versallesca sin renunciar a los tambores africanos.

Escrito por Marta Cabrales y publicado en Prensa Latina

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