Como parte del programa de rehabilitación integral de la antigua hacienda cafetalera Fraternidad, en la provincia de Santiago de Cuba, comenzarán a partir de febrero los trabajos en las estructuras de madera, considerados los más complejos.

En el lomerío del poblado de Nueva Isabel, en Ramón de las Yaguas, en el municipio cabecera, sobresale la casa señorial, cuya construcción data del siglo XIX cuando familias francesas se asentaron en la serranía del oriente cubano con sus esclavos, luego de la Revolución de Haití.

Yaumara López, codirectora del Proyecto Los Caminos del Café, puntualizó que la estructura de madera quedará en su esqueleto para permitir el accionar minucioso de fuerzas de la Oficina del Conservador de la Ciudad, y luego proceder a completar la restauración de la vivienda.

De dos niveles, se distingue por su sólida construcción, con gruesos muros y estructura de madera con horcones y vigas inclinadas (arriotes) con características antisísmicas, detalle introducido en el país por esos emigrados.

Según expertos es por ello que ha resistido al paso de los siglos y a fenómenos naturales como ciclones y terremotos, al ser concebida por sus antiguos propietarios una fortaleza, para la protección doméstica y de la producción.

En el inmueble se aprecia, además, el balcón corrido al frente, con vista a los cafetales, y el techo inclinado, reconocible desde grandes distancias.

El antiguo cafetal será convertido en un museo vivo, donde los visitantes conocerán acerca de las costumbres de sus dueños y del proceso de cultivo del café, incluso con plantaciones que hoy fomentan los agricultores del territorio.

Por el interés turístico que despertará, está prevista la construcción de un hotel en la colina ubicada justo al frente.

Fraternidad, se integra el Paisaje Arqueológico de las primeras plantaciones en el sudeste cubano, declarado por la UNESCO  Patrimonio de la Humanidad.

Estará dentro del Circuito Dos del Proyecto Los Caminos del Café, financiado por la Unión Europea, la Fundación franco-belga Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba.

Igualmente será el punto de partida de un parque arqueológico en esa zona montañosa, que enlazará otras haciendas en ruinas para su integración a un circuito turístico.

Escrito por Marlene Montoya y publicado en Sierra Maestra.

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