Nunca antes había probado tantas variedades de café. Aunque conocía por tradición oral los cientos de atributos que posee el afrodisiaco, saborearlo en confitería, repostería, helados, bombones y hasta comidas es algo que siempre agradeceré al Café Constantin.

Ubicado en el céntrico Parque Dolores el sitio se especializa, entre otras cosas, en el arte del latte o arte del café con leche. Así nos lo confirmó la Nevada Constantin, una infusión fría, con licores y cremas considerada, la especialidad de la casa.

La instalación de Palmares ofertara sus servicios de nueve de la mañana a nueve de la noche con puro café de la montaña pues justo en esos lares nació la historia que le dio nombre.

Según narra Omar López, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad, a finales del siglo XVIII era Prudencio Casamayor uno de los hombres con mayores extensiones de tierra en Santiago de Cuba: desde la Gran Piedra hasta la sierra de Boniato.

Victor Constantin fue uno de los cientos de franceses que arribaron a la isla y compraron terrenos en la Gran Piedra a Prudencio. Constantin llegó a poseer 12 caballerías de tierra en la que desarrolló el cultivo del café.

Una historia de amor también adereza a este rincón que hoy estudia y comercializa la codiciada y aromática planta.

Victor mantuvo un romance de toda la vida con una negra esclava que trajo desde Haití, llamada Isabel María. Eso hace pensar que La Isabelica, nombre con el cual ha trascendido en el tiempo ese conjunto patrimonial de la humanidad, es fruto de aquel amor entre el colono y su enamorada.

Cuentan que el enigmático y bizco Constantin faltaba a las reuniones y tertulias pues prefería pasar sus horas con Isabel María. Aquel recuerdo es desempolvado siglos después para matizar un café que ofrece otros productos como los rollitos de pollo al cafetal o los camarones a La Isabelica con licor de café.

Todos sabores bien combinados que nos deleitan por su color acaramelado, la espuma en su superficie, acompañado de un chocolate amargo que realza y enfatiza sabores inolvidables.

Tomado de AQUÍ.

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