En el Corredor Patrimonial Las Enramadas –calle más comercial, céntrica y populosa del Centro Histórico de Santiago de Cuba–, se encuentra un sugerente restaurante privado que trae a la ciudad, el genuino sabor de Asturias: se trata de La Fabada de Marieta. Este es uno de los proyectos de emprendedores santiagueros que, en conjunto con la Portal de la Oficina del Conservador de la Ciudad, dota a la urbe de sitios muy atractivos para turistas nacionales y foráneos.

No se la Marieta que inspiró al guayabero por su sensualidad y ritmo al bailar, sino de una Marieta bien santiaguera, reconocida por su buen gusto y sazón en la cocina.

Ella es la anfitriona de una taberna singular, ubicada entre las calles Enramada y Padre Pico, donde el ambiente acogedor acompaña a una deliciosa fabada: guiso de frijoles blancos con tocino, chorizo, jamón… ¡cómo para chuparse los dedos…!

“Este plato típico de Asturias llega a la mesa de los santiagueros con muy buena acogida”, nos comenta mientras acomoda el recinto de estilo colonial, con casi un siglo de vida, donde degustan el manjar unas 20 personas, mientras otras esperan afuera a que llegue su turno.

María Suárez llegó por primera vez, acompañada por su hermana, y se sintió tan complacida con el lugar, el servicio y la calidad de la comida, que promete volver con sus amigas muy pronto.

“La ubicación es ideal, y estar rodeada de tantos adornos típicos de la época colonial me hace sentir muy a gusto. Además la fabada está sabrosa, nunca la había probado pero conocía de ella por historias que escuché de mis abuelos españoles.”

Desde que abrió sus puertas al público, el 30 de diciembre pasado, La Fabada de Marieta ofrece un servicio gastronómico especializado en los granos: potajes, cocido de garbanzos, puré de San Germán; además incluye en su menú otras variedades de platos con mariscos y pescados, carnes, ensaladas de estación, muy populares de la cocina criolla.

Para los que gustan de la comida ligera, en el patio se oferta un servicio de bufet para consumir y para celebraciones, dulces finos y los típicos en almíbar, que deleitan el paladar de cualquier mortal.
Y es que esta gran repostera heredó su “buen punto” de las enseñanzas de abuelas y tías, a quienes admiraba y seguía desde pequeña. Han pasado los años, y todavía su rostro se sonroja cuando alguien alaba sus potajes o sus dulces.

Junto a ella laboran nueve personas, comprometidas con llevar hasta la mesa un plato que satisfaga las exigencias de los clientes. Este adeudo lo comparten con organismos como el Ministerio de la Agricultura, responsabilizado en proveer los frijoles blancos que componen la fabada, tarea que no se cumple con regularidad.

Además requieren equipamientos de mayor capacidad y rapidez en la cocción, pues con los que cuentan hoy el servicio demora ante la alta demanda.

De entre las cenizas…

El lugar que hoy ocupa La Fabada de Marieta, es uno de los inmuebles de uso estatal asignado a los cuentapropistas como parte del proyecto de reanimación de la Calle Enramadas, que dirige el Conservador de la Ciudad, a fin de conservar el patrimonio arquitectónico de esta urbe milenaria.

Según los archivos que relatan la historia de esa local, su construcción data de la década del 30 del siglo XX, cuando fue construido como hostal. Luego se convirtió en una Casa Disquera, y sirvió como locación para la filmación de la película “Nosotros y la música”.

Años más tarde fue propiedad de la Empresa de Proyectos de Arquitectura, hasta transformarse en comedor de la Industria Alimentaria, cuando quedó en ruinas y fue entregado a Marieta, quien tuvo a su cargo la difícil tarea de reconstruirlo desde los escombros, con una inversión que superó los 320 mil pesos.

En entrevista ofrecida por la arquitecta Ivette Borjas, especialista del Plan Maestro de esa entidad, conocimos que para el rescate de esa arteria principal de un kilómetro y medio desde Plaza de Marte hasta la Alameda, trabajan en dar funcionalidad y vida a todos los elementos estructurales y de diseño del paseo, el más extenso de todo el país.

El cambio de imagen en las instalaciones, lumínicos y vidrieras, son algunos atractivos que personalizan a Enramadas, calle comercial por excelencia de la ciudad, donde existe la mayor centralidad de los servicios que la población necesita, y ahora encuentra diferentes motivaciones culturales, destacó la especialista.

Actualmente trabajan en los detalles decorativos de la calle, accesorios, vegetación, remozamiento, y quedan pendientes por definir su uso otros edificios como el Teatro Oriente, el antiguo Macubá, un almacén en la esquina de la Calle Peralejo, entre otros que fueron entregados y deben iniciar su remodelación.

Respecto a La Fabada, enfatizó la arquitecta que para la recuperación del edificio se cumplió con una de las principales exigencias, la mantención de sus características coloniales en fachada, y la inclusión dentro de la reanimación cultural y recreativa en armonía con el entorno de la parte más antigua de la urbe, declarada Patrimonio Nacional desde 1978.

¿Qué significa la fabada para Marieta?

“Un compromiso inmenso con las autoridades de la provincia, que me confiaron llevar a los santiagueros una parte de la tradición culinaria española. Es que el transeúnte que va por Enramadas tenga la oportunidad de probar uno de los platos que identifican a la cultura europea que heredamos, y lo haga con gusto y deseo de volver.

Escrito por Lilieth Domínguez Quevedo.

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